Deja que los chavales odien como ellos camelen

Gente odiándose por todas partes. No te da tiempo a cerrar los ojos que ya hay un motivo más por el cual posicionarse. Por el que defenderse, pero sobre todo por el cual atacarse entre diversos miembros de lo que hasta hace poco fue un mismo conjunto misceláneo de seres humanos que se medio soportan entre ellos.

Lo llevo mal cuando por un lado siento que el mundo va cada vez hacia múltiples posibilidades que a veces parece que se dan la vuelta y se convierten en una sola posibilidad neutra y a la vez nula de segmentar algo, y sin embargo, aquí estamos. Otra vez. Peleándonos por lo mismo: la necesidad de autodefinirse de una manera totalmente contraria al otro. ¿No es un poco surrealista todo esto?

A veces pienso que menos mal que nos queda el humor. Y Mariano Rajoy tiene una gran capacidad de hacerme reír. Si Trump desvía la atención montando polémicas en twitter, Mariano Rajoy lo consigue haciendo que dudemos seriamente de cómo ha conseguido llegar a la mayoría de edad y no morir en el intento. Todo el mundo tiene derecho a vivir. Aún así, cuando recupero el sentido y recuerdo que esto no es una distopía del HBO si no que está pasando de verdad y Mariano Rajoy ES REAL es cuando un poco me deprimo, un poco me agobio, un poco tengo miedo, un poco nos lo merecemos. Que no. Que nadie se merece esto. Lo voy a decir en voz alta mientras lo escribo: NADIE MERECE ESTO. “Disfruten lo votado” es el victim blaming más estúpido que he oído. Nadie disfruta nada. Aquí estamos a ver quién nos jode un poco menos y quien nos deja vivir un poquito mejor. Que yo por votar ni siquiera voto, que quién soy yo para decir o pensar, pero a ver. Qué os pasa. En serio. ¿QUÉ (N)OS PASA? Estoy segura de que todo cambiaría radicalmente si para empezar dejáramos de reirles las gracias (habla por ti, guapi). De romantizarlo todo creyéndonos partícipes de un hecho histórico cuando en realidad estamos siendo teledirigidos y monetizados una vez más.  Esto lo hace muy bien Pablo, lo de hacerme creer que puedo ser Peter Pan feat. Robin Hood pero con mucho glitter y un buen smartphone. the power of the people fan fan y re fan pero de lo de verdad, de decir esta tarde quedamos y la liamos parda sin avisar a nadie. sin pedir permiso. sin pantallas gigantes en las plazas guuuurl wtf. Sin estar pendientes de los programas especiales que duran DOS PUTAS SEMANAS (a ver, en seria, que se os va la olla), o que nos negásemos a esperar a Puchdamong hasta las 19 de la tarde cuando yo ceno felizmente a las 20h y me estás haciendo cenar tarde bitch please. Los informativos un poco de bajoni porque Puchi ha rebajado la tensión y ya no saben cómo van a pagar los nuevos platós que se han montado para los especiales (pronostico una buena oleada de clickbaits en nuestros feeds de redes sociales porque somos cada vez más followars de todo lo que nos dispersa).  Iba a decir parece, pero no, ni parece ni parici: es que aquí la gente está sacando pasta de que haya gresca en nombre de la democracia. Pero a ver qué democracia. Qué pereza. Qué antiguo. Qué cansineo. Me cobijo en contra de todo y a favor de la gente que lo está flipando en pijama. Como yo.

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¿Por qué nos hemos convertido en hooligans?

Ríete tú de los Barra Bravas, lo que viene siendo el entorno social ahora mismo da bastante miedo. En este post no pretendo tomar partido de una parte u otra, simplemente intentar desarrollar cómo hemos llegado hasta aquí, usando para ello mi propia experiencia porque básicamente soy muy consciente de que no dispongo de toda la información de absolutamente nada que no no sea mi vida (y ya es decir).

En la corta historia de internet  (vivida por mí, claro) podemos dividir 3 fases básicas en las comunidades virtuales de opinión/comunicación/procrastineo:

1.  Cuando podías ser no one a lo Arya Stark

Para acceder a la gran mayoría de estas comunidades (en mi caso eran el chat de las Tres Mellizas y los foros de Operación Triunfo LOL), simplemente había que poner de manera opcional un nombre de usuario, y si no querías, podías ser perfectamente Anónimo2948482 y no pasaba nada. También podías ser Anónimo23923 hoy y Notananónimo1234 mañana. Cero problemas. Algunos de los portales tenían un código de comportamiento establecido un poco con la colaboración de los usuarios más activos y los responsables del propio portal. El cumplimiento de dicho código de comportamiento estaba protegido por otros usuarios que eran escogidos como administradores del canal. ¿Qué ventajas suponía esto para los usuarios? En primer lugar, el anonimato. No identificarse siempre lleva consigo un halo de cobardía, y quien se empeña en salvaguardar su intimidad casi siempre es visto como alguien que tiene algo de esconder. Supongo que la desconfianza a quien prefiere no mostrar su rostro es algo inherente al ser humano, si no, ¿de qué iba a salir el refrán tirar la piedra y esconder la mano?: evidentemente de la insufrible manía que tienen los anónimos de hacer el mal. Sin embargo, es curioso que el anonimato no se vea de la misma manera en otros aspectos de la vida pública, como por ejemplo cuando se vota. En este caso, se entiende que el ciudadano que va a votar puede sentirse coaccionado o intimidado por múltiples motivos: no compartir el sentir de la mayoría pensante, no querer que se sepa su opinión en forma de papeleta. Bien. Eso es exactamente lo que empieza a pasar en los foros y las comunidades: llegan los usuarios con daddy issues a insultar a destajo a quienes no piensan como ellos. Nada que no ocurra en la realidad, sin embargo, ahora gracias a la pantalla estos trolls no tienen ni que limpiarse los salpicones de sangre de la cara. ¿Cuál fue la solución más popular? Pues parece ser que la que se viene tomando casi siempre y es la más fácil y restrictiva: en vez de intentar aislar e ignorar a los trolls para seguir disfrutando de la seguridad que nos ofrece el anonimato, se decidió dejar de lado esa opción (que por otro lado poco después entendimos que poco servía a las empresas) para ir hacia la nueva era del registro de datos y las cuentas de usuario.

2. Nickname y contraseña

Esta historia es reciente y todavía la podemos usar de alguna forma en algunas (cada vez menos) páginas web. A partir de este momento, quien quería participar en los distintos foros de debate de cualquier índole, debía introducir un usuario y una contraseña enlazada a alguna cuenta de e-mail, que era sólo suya e intransferible. De esta forma se acababa con las suplantaciones de identidad (recuerdo gente un poco loqui en los chats del irc_hispano que tenía su sesión iniciada puto siempre por el miedo a que entrara alguien y le robara el nickname girl wtf) y quien no cumplía con las normas de comportamiento era baneado y exiliado al olvido. Afortunadamente, todavía podías preservar tu identidad mediante un apodo aunque estabas enlazado a los datos que habías compartido en tu cuenta de e-mail (creo recordar que en ese momento no había mucha historia). Esta etapa fue medianamente feliz (-al menos para mí-) hasta que Mark Zuckerberg decidió no salir a socializar con sus amigos de la uni y prefirió quedarse en su habitación encerrado con toda la bajona para crear Facebook.

3. RRSS fase I: Facebook y Tuenti

Esos maravillosos e inconscientes primeros años de las RRSS fueron sin duda los mejores porque descubrimos que nadie tenía sentido alguno de la propia imagen y/o reputación en internet. En estos tiempos podías reencontrarte con familia con la que no te hablabas desde hace siglos (y entender por qué), ver a tu jefe poner comentarios estúpidos en sus estados o que él y tu madre te vieran bastante perjudicada en las fotos del sábado noche. Todo transcurría entre Tuenti y Facebook, que como bien sabemos todos exigen la identificación real del usuario –> empezaban los usuarios con nombre y apellidos y un buscador a modo de páginas amarillas en el que con sólo poner un nombre podías saber si estaba o no estaba en facebook/tuenti y ver su perfil –> ¡¡ERROR!!

En ese momento quién lo iba a pensar, estábamos con el subidón del marujeo y la falsa apariencia de unión muy parecida al sentimiento que te deja ver Hay una carta para ti, pero desde mi punto de vista, éste fue el principio del declive.

4. RRSS Fase II: las empresas empiezan a asomar la cabeza

Afortunadamente Tuenti un poco aka el Snapchat de los millenials murió el año pasado. Era la red social más de borrachera y ligoteo, pero evidentemente no podía durar mucho ya que pronto la gente se iría de Erasmus y Facebook era la red social más internacional. Y así fue como llegaste aquí, con 20 o 50 personas en facebook que conociste de fiesta y no volviste a ver en tu vida. Facebook empezó a pedir más datos personales PARA PROTEGERTE MEJOR (es muy el lobo de caperucita) y empezó a jugar con esos datos para ofrecérselos a las empresas, esto es sabido por todos y probablemente cualquiera lo explique mejor que yo en otros blogs. Empezaron a surgir otras plataformas como instagram, linkedIn, milanuncios (jajaja es bromi) y proliferaron las descargas de apps en nuestros móviles (acceso a nuestra cámara, contactos, etc y nosotros dándole al #ok).

Ahora sí que estamos pillaos y coincidiendo con la patética crisis universal y absoluta que peta en 2011, empezamos a tomar conciencia de nuestra imagen virtual y nos preocupamos de construirla para hacernos más dignos de ser empleados modélicos (remember 5 millones de parados). He aquí el primer problema: adoptamos la misma personalidad que ejecutamos en el trabajo (al que me diga que es igual en el trabajo que fuera le doy un besito en la frente) en nuestras RRSS. Teniendo en cuenta que las RRSS son eternas, este comportamiento se dilata y extiende en el tiempo, borrando y pervirtiendo la frontera del estar en el trabajo con la del tiempo libre, convirtiéndonos en un producto con múltiples facetas que puedes seguir o no, tener de amigo o no, ser fan o no. Tú vida personal ya es un punto más del proceso de selección y debes estar a la altura, ese último chupito de tequila te puede arruinar la vida. Juraría que todo este salseo constituye el caldo de cultivo para el posterior resurgir del pensamiento positivo, el liberalismo llevado al extremo y el coaching, entre otros.

5. La actualidad

Esta tendencia a la marca personal ha ido creciendo, provocando la aparición de un gran número de usuarios que efectivamente, se han convertido en estrellas influyentes (y con mucha pasta) a base de likes.  El mero hecho de exponerlo no supone un juicio negativo por mi parte, pero sí me preocupa la división extrema  y simplista de las opiniones y sentimientos de la gente que esta situación está creando ahora y que creo que aprovechan y retroalimentan a la perfección los medios de comunicación tradicionales (en manos de oligarquías, yatusabeh). Si bien las redes sociales crean una aparente ilusión de pluralidad, donde la censura es imposible, constituyentes de una alternativa real a los medios convencionales democratizadores (la información ahora no tiene intermediarios), dicha democracia virtual brilla por su ausencia. Es cierto que puedes decir/denunciar lo que quieras, pero los señores de las redes sociales han sido lo suficientemente inteligentes como para acotar esta libertad en base a dos estrategias: en primer lugar, crear un sistema de promoción de aquellos contenidos que son más gustados/compartidos por parte del resto de usuarios, en segundo lugar, la posibilidad de forzar esa promoción mediante el pago por visibilidad en las redes (fundamentalmente utilizado por empresas pero también para personas-empresa “yosoymipropiamarca”).

¿Qué significa esto? Significa que la opinión de Jordi Évole sigue contando más que la tuya, que tienes 3 retuits y dos son de las dos cuentas de twitter de tus padres. “Pero hay gente que no era famosa y ahora tiene muchos seguidores y son influencers”, correcto, y seguramente mucho tenga que ver con su personalidad, pero también con la forma de construir sus contenidos si se me permite la expresión a lo “clickbait style”. “Pero yo puedo escribir lo que quiero y si no es compartido es que no gusta” es que a ver, todas las opiniones que vengan desde el respeto deberían ser bienvenidas y escuchadas, y probablemente, si tus opiniones no son atractivas para el resto o peor aún, recibes odio y ataques, dejarás de compartirlas –> te autocensuras tú solito pero internet is democrasia.

Conclusiones: ¿qué suponen las RRSS para la pluralidad de opiniones y la “democracia”? 

Las redes sociales están estratégicamente estructuradas para que sigas a quien te gusta. Alguien que te gusta y con quien te sientes identificado, probablemente tenga opiniones y pensamientos políticos que coinciden a la perfección con tus propias convicciones. IT’S A MATCH! A base de likes y hooliganeo de clics, le haces saber a esa persona que es THE VOICE OF THE GENERATION. Esta persona y tú os alienáis el uno al otro, os sentís reconfortados porque hay alguien que os entiende y cada vez sois más. Lo único que te diferencia a ti de él/ella es que el influencer tiene muchos seguidores a los que hacer sentir seguros de sus opiniones y en definitiva, orgullosos de haber nacido. En cuanto al plano de los círculos más cercanos, mi visión se entiende mejor con un ejemplo: pongamos que trabajas con Pedro y no opinas para nada como él, sólo tienes que ver lo que comparte en facebook. Eso te aleja de Pedro, probablemente antes del facebook te hubieses mantenido en una postura neutral (seguro que jamás os hubieseis acercado más de lo estrictamente profesional y por lo tanto no te generaría ningún sentimiento) pero ahora le odias y le quieres borrar del facebook y del mundo real, y cada vez que lo veas en el curro tu úlcera se hace un poquito más grande. Ya me dirás tú si mereció la pena agregarle cuando te lo sugirió tu amigo Zuckerberg.

En definitiva, este subidón de que te den siempre la razón y si no te elimino que crean las redes sociales, en el que no hay ningún tipo de cuestionamiento de la propia ideología si no palmaditas en la espalda, polariza y uniformiza de manera E N F E R M I Z A y tremendamente P R E O C U P A N T E la opinión pública a la vez que silencia aquellas más neutrales o dubitativas. En la línea de lo que escribo aquí lo explica perfectamente la ganadora del Premio Anagrama de Ensayo Remedios Zafra en esta entrevista “La falta de tiempo para exponerse a ideas ajenas (“las redes contribuyen a hacer más visible lo que ya pensamos, porque tendemos a rodearnos de los que piensan como nosotros, y eso alienta a posicionarnos en un lado y otro de las fronteras”, lo que “deja fuera conceptos como la tolerancia”)”. ¿Qué podemos hacer? Pues ni idea. Si lo supiera no estaría aquí. Creo que esto va a ir a más. Lo único que podemos hacer es intentar escuchar al otro, aprender de sus visiones y si de verdad creemos que nuestra postura es la más sana para el conjunto de la sociedad hay que trabajar desde la comprensión y la pedagogía para ayudar al otro, nunca caer en la descalificación porque está claro que sólo nos aleja más al uno del otro. Ah, y pensar un poquito antes de opinar sin dejarse llevar por la inmediatez estaría bien también.

 

Por qué “demasiado maquillaje” y “comercio justo” son lo mismo

Yo antes no me maquillaba. No me apetecía. Lo asociaba al concepto tapar imperfecciones sin que se note que vas maquillada y que parezca que eres tú que eres naturalmente guapa y pensé: pues eso no es para mí, si yo ya estoy guapísima en cuanto me levanto. Pero luego 2017 volvió a golpearme fuerte en la frente y apareció RuPaul’s Drag Race y volé. Y entendí el verdadero sentido del maquillaje: que en realidad lo importante es que te de igual todo.

5 motivos por los que el maquillaje nunca es demasiado:

1- Siempre está ahí para defenderte tanto el día que te vas a cruzar en una fiesta con aquellas niñas que te tiraban piedras en el colegio como cuando vas a comprar el pan y quieres sorprender haciendo que parezca que acabas de salir de un after pero enverdá simplemente has salido de la cama. A ver si se atreven a tirarte piedras con esta cara. Ya me cuentas.

2- No le tienes que dar explicaciones, si quieres lo llevas, si no quieres no. El maquillaje no te mira con desdén, es simplemente la gente que es tonta. 

3- El efecto cara lavada está bien y es muy trendy, pero el efecto me acaba de pegar un tiro Homer con su pistola es como más liberador y te da más seguridad. Una vez has salido de casa como una puerta eres imparable. Reírte de la gente que dice “es que las chicas me gustan más naturales” como si no hubiera un mañana sienta mejor con un eyeliner de 5cms, te lo digo.

4- Porque en serio, a veces te entran ganas de ponerte un lipstick color verde prado inglés recién cortado para que alguien te venga a decir que así no vas a gustarle a ningún chico para poder contestarle UFF QUÉ PENA.

5- Porque hay un montón de cosas y siempre es diferente y cada vez te parece más fácil y eso no significa que no puedas salir de casa sin maquillarte, si no que es otro aspecto de tu vida en el que haces lo que te sale de los ovarios, y lo mejor, viéndote mejor que nunca.

Muy bien y ahora os explico qué tiene que ver todo esto con el comercio justo. Pues porque el comercio nunca es justo de la misma forma que el maquillaje nunca es demasiado. ¿Cómo así chica? Mucha gente más preparada que yo ya lo ha explicado, pero fundamentalmente, el comercio justo o el consumismo ético, lo que quieras, jamás podrá ser justo mientras se siga dependiendo del comercio y sus reglas muy superiores a tu alcance para sobrevivir. Está claro que siempre será mejor que la explotación despiadada que se ha venido (y se sigue) haciendo en todo el mundo desde que somos maso globalisaos, pero no deja de ser un parche, una medida a medias para que la gente se muera un poquito menos de hambre, una romantización más del consumo, así como cualquier párrafo que puedes encontrar en un perfil de LinkedIn. Como decía, hay gente que lo explica mucho mejor que yo, como por ejemplo Jorge Moruno en #FashionVictims.

¿Soy una incoherente cuando por un lado estoy promoviendo el maquillarse como una puerta (venga, dilo: cuando hay niños que se mueren de hambre) y por el otro estoy diciendo que el comercio justo es un parche? Pues yo creo que aquí lo importante es aceptar el lugar en el que estamos, revisando nuestros privilegios e intentando provocar el menor impacto posible dentro de nuestras posibilidades y sin martirizarse. Porque esto sí que es intolerable: cuando intervienen las luchas de moralidades tan propias de internete, donde hay alguien que no te conoce de nada que te dice que es mucho más superior moralmente que tú porque coge las verduras del Mercadona (#ok) sin gastar ninguna bolsa de plástico y que gracias a él/ella el mundo es un lugar mejor. Pues no. Eso es lo que quieren, que nos peleemos y nos leamos la cartilla entre nosotros, que nos juzguemos y que nos acuchillemos, que nos dividamos en vez de compartir ideas para mejorar y ser más eficientes, para no pedirles responsabilidades a quienes realmente pueden acabar con esto en 30 segundos. Y eso, sí es imperdonable.