Domingueo

Pelo acrílico, cuero y tacón

PUES ECHO DE MENOS TU MALETERO DE MATAR❤

POR QUÉ FATEMA POR QUÉ. Ya sé que hace tiempo que terminó El Príncipe pero no he tenido tiempo / me ha apetecido hacer otras cosas / no sé por qué tengo que darte explicaciones a ti, joder. Como seguidora del pensamiento filosófico de la Escuela de Telecinco, por el cual ver realitys y series chorras sin ningún tipo de intención didáctica te hace menos mala persona que ver una tertulia política de cualquier canal -un sabio ilustre me dijo en sueños “intenta esquivar todas las balas que puedas y si no puedes, pues que al menos no vayan directas a órganos vitales”- me siento, una vez más, bastante triste y decepcionada con la última temporada de El Príncipe, sobre todo con lo totalmente INÚTIL y ACCESORIA que resultó Fatemita de mis amores. Me gustaría dejar claro que para hacedorasdecaquitaenmomentosextremos aquí estoy yo, pero joder, Fatema, que son efectos especiales, ¡que te matan de broma! Lo dicho, que me hubiese gustado mucho que Fatema hubiese cogido las riendas de su vida y en vez de ir aguantando y sufriendo de manera pasiva para que no mataran a más gente querida, simplemente se hubiese convertido en una terrorista del amor y los hubiese matado a todos. Y que Morey hubiese limpiado todas sus huellas. Y que luego se hubiesen ido a Noruega. Bien, era algo fundamental para mí conciencia dejar este deseo por escrito.

En la línea del estar harta de esta nueva moda de ser mazo responsable y consciente del mundo que te rodea (SPOILER: 1, 2, 3 te estás engañando otra vez), por la cual sólo con respirar ya formamos parte del sistema y por eso debemos sentirnos terriblemente mal, me he ido del Twitter. Al principio noté que tenía una costumbre asquerosa de verlo como 20 veces al día, que fueron las que intenté mirarlo con el móvil hasta que volvía a recordar que me había ido. Sí es cierto que ya no tenía un lugar para poner mis gifs de One Direction, pero bueno, lo pude soportar. La tranquilidad de no estar constantemente juzgando comportamientos ajenos de manera indirecta (bien porque fulanito acaba de pasar este artículo sobre lo chungamente cómplices que somos en esta explotación o porque menganitor #miratecuenta en su hilo de 50 tweets -en serio, hazte un blog- algo super interesante que no sabíamos y tenemos que leerlo sí o sí y generar un debate MASIVO pues PEREZA) y sobre todo la posibilidad de no estar viendo constantemente la incoherencia de muchos que van cambiando de pensamiento según esta nueva corriente tuitera te haga más EMPLEABLE o no pues oye, que definitivamente el Twitter molaba más cuando lo único que hacías era enviarte mensajes privados PICANTONES con gente desconocida (y ya es decir). Otra cosa que llevo mal no, fatal, es la humillación pública, el típico con muchos followers que va de matso buena persona que humilla al matso casurro de 70 followers que le ha insultado retuiteando su tuit para que todo el mundo lo lea y le acribille. El señalar al tonto para hacerte el guay gracias al maravilloso efecto CONTRASTE no te hace mejor persona. Formas parte de la misma mierda, asqueroso, y lo sabes.

MI NOVIO❤

BUENO QUE ENVERDAT ME HE IDO PORQUE NI DIOS ERA TAN FAN DE UAN DAIRECTCHON COMO YO Y ESO ME DUELE. El futuro está en snapchat, en compartir cosas que no perduran en el tiempo ni se guardan en ningún lado, simplemente por el hecho de querer hacer el chorra y no impresionar a nadie NI PARECER EL MÁS APTO PARA EL PUESTO DE TRABAJO QUE SOLO ESTÁ EN TU PUTA MENTE, JODER. (Es que tengo pocos amiguitos… a ver si pintándolo así os hacéis uno)

Me repito, pero es que seguimos con la historia de engañarnos a nosotros mismos para justificar y asimilar la mierda en la que vivimos y no morir en el intento. Seguimos asumiendo que debemos ganarnos la vida (en serio, leedlo despacio GÁNATE. TU. VIDA., ¿no es muy fuerte esta frase?), seguimos queriéndonos no poco, pero sí MUY MAL, y sobre todo seguimos subiéndonos a ese pedestal de superioridad moral falsísima para ponernos a soltar basura de los que nos rodean. No sé. Llamadme loca, pero sigo creyendo que podemos hacerlo de manera diferente, QUE FATEMA PUEDE MATAR A TODO DIOS ELLA SOLA, que Morey puede ayudarla a limpiar el estropicio y que se pueden ir a vivir a Noruega mirándose a la cara de tú a tú, sin miedo. Que tenemos suerte de que los chavalitos de ahora tengan menos ganas de someterse que los de nuestra quinta y que, con un poco de suerte, puede que ellos sí se libren Y NOS SAQUEN del trabajo asalariado (además son muy marianers, profundamente nohacedistas, y eso los hace grandes y maravillosos). Que si alguien dice de sí mismo que siempre ha tenido unos principios muy claros y estrictos, y que lleva manteniéndolos desde su más tierna juventud, es bastante mala señal. Que evolucionamos. Y la cagamos mil veces. Y que es justo que así sea.

FINALMENTE, voy a aportar un dato para que todo este post de opinión putoasquista de pronto se convierta en CIENCIA. Llevo una semana con el “debo sobrevivir mintiéndome” de Sobreviviré de Mónica Naranjo en la cabeza y no sé, creo que deberíais volver a analizar un poco EL TEMA DE VIVIR ASÍ COMO ESTÁ MONTADO, EN GENERAL.

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Domingueo

La que la caga siempre eres tú, beibi

Ser Capricornio es una dura carga, pero tiene sus cosas buenas. Ésta es la conclusión que saco basándome en grandes estudios como el Horóscopo Negro, los tuits de Esperanza Gracia y mi puta vida, básicamente.

¯\_(ツ)_/¯

La sensación de no estar nunca a la altura de las expectativas, de querer hacerlo bien porque eso hará que merezcas que alguien te quiera (recuerda que te quieren por lo que haces, no por lo que eres, te lo llevan diciendo toda la vida) y quién sabe quizás ese alguien hasta quiera compartir contigo más tiempo del que compartiría con su perro (no os lo vais a creer pero hay gente que hace eso), la obsesión por tener unos principios férreos por los que nada ni nadie pueden pasar por encima y defenderlos aun sabiendo que el resultado va a ser que sigas viviendo en esa pocilga de soledad y frustración pusilánime para el resto de los días, la necesidad de controlar la seguridad y el bienestar de toda la gente que quieres porque así es como crees que deberían comportarse contigo y sí, también meterles unos niveles de exigencia altísimos pero siempre un poco más bajos de los que te pones a ti mismx, sí, todo eso, es ser un Capricornio (o ser cualquier desgraciadx que ha nacido en los últimos 30-40 años).

12651364_1571996179792849_2263953222526218415_nMi experiencia en LA VIDA S.L. siempre ha sido estar un poco en la parra, bajando de vez en cuando a la realidad para pasármelo bien o porque no me quedaba otra pero luego volviendo deprisa a ese lugar tan confortable que es mi mundo. Sin embargo, la realidad no hace más que recordarme que tome conciencia, y cuando me echa en cara eso, también indirectamente (o muchas veces me lo escupe en la cara sin un atisbo de sensibilidad) me está pidiendo que me sienta culpable por esa situación.

LOVE’S THE FUNERAL OF HEARTS AND AN ODE FOR CRUELTY

Si no defiendes a saco esto el mundo arderá en llamas y toda la culpa la habrás tenido tú, humana egoísta hacedoradeselfisincansable. Así es como yo, que deseo ser buena persona siguiendo el manual de la vida que me fue insertado en el cerebro junto con mis demás coetáneos, acabo sintiéndome mal por absolutamente todo lo que hago. Porque contamino, porque no pienso lo suficiente en los animales, porque contribuyo a que se siga explotando a niños, porque gasto el dinero en cosas innecesarias cuando otros pasan hambre, porque gasto agua, porque… YO, YO, YO, YO.

Puedo asegurar que hubo un tiempo en que realmente me lo creí. Que absolutamente todo lo malo que pasaba en el mundo era mi culpa. Que siempre un porcentaje proporcional del impacto de mi huella en el planeta iba a estar ahí, contribuyendo a la maldad. Lo bueno que tenemos los Capricornios como yo, es que cuando la movida se pone grande directamente nos vamos a nuestro mundo a meditar, a estudiar la jugada, mente fría, Risk y alguna que otra cerveza.

Un ejemplar de capricornio en su mundo arreglando su mierda

No todos tenemos la posibilidad de escaparnos, a algunxs la mala conciencia nos persigue en sueños y nos empuja a pasar un tiempo en el baño pensando qué pudo ser lo que comiste ayer para que hoy estés así. Alejarse de la realidad para observarla con la perspectiva suficiente como para que no vomites en tu móvil y te tengas que comprar otro es, sin duda, lo que me ha salvado. Y me ha hecho preguntarme cosas como:

1.¿Cómo es posible que todo vaya a ser mi culpa? ¿Cómo hemos pasado de livin’ la vida loca a where is the love? enfocando siempre todo en nosotros?

2.¿Somos unos egoístas-narcisistas o en realidad somos unos pringados que nos hemos creído que de verdad importamos tanto como nos dicen?

EN FIN LO QUE QUIERO DECIR ES: ¿Es la mejor manera para salvar el planeta de la destrucción y la invasión zombie seguir culpabilizando a lxs que realmente, cambiando nuestros hábitos, no cambiamos mucho y dejar que lxs que realmente se llevan la tajada gorda a nuestra costa sigan livin’ la vida loca? ¿Es una conspiración pensar que quizá a estxs gurús espirituales de la vida moderna en paz con el mundo que te clavan mil pavos por pasarte energía y quitarte el estrés haciéndote cosquillas en la palma de la mano y diciéndote que todo el POWER reside en ti mismx y que TÚ puedes cambiar TU REALIDAD les estén pagando lxs Ricky Martin del faranduleo glam y que nos quieren entretener con la introspección máxima detox eco friendly para que no levantemos la cabeza y veamos que LO SIGUEN TENIENDO TODO, PAPI? ¿Por qué ponemos el listón tan alto en nosotrxs mismxs y hemos aceptado tan tranquilamente que hay personas malas en el mundo porque la vida es así y mucho peor NO VAMOS A HACER NADA CON ELLXS? No sé eh, pregunto.

Mi reflexión de gurú espiritual del reino de los que no quieren salir de la cama a todo esto no es más que si hay días en los que te sientes un capricornio más, con la espalda hecha polvo, contestando de manera condescendiente y con una más que cuestionable superioridad moral a todo el mundo… TÍA, NO TE RAYES Y EMPIEZA A PARTIR PIERNAS.

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Domingueo

2015 perdona si te llamo Mario Casas

Mi manera de enfrentarme a la vida sigue siendo la misma

Yo sé que os pasáis el año entero esperando este post así que sé que me he estado haciendo la interesante dejándolo para el último día (no es que sea incapaz de seguir un ritmo en nada en esta vida) pero ahí va. Bueno, el 2015 en general ha estado bien, bastante redondo como pronostiqué cuando acababa el horrible 2014. No he hecho nada reseñable ni digno de merecer un Nobel, y eso está bien. Sí, amigos y amigas, no puedo decir “pues he leído los 200 libros que quería” “pues he escalado el Everest como me había prometido” “pues he hecho caca en más de 20 países diferentes”. No, nada de eso. Y es que si hay algo que he aprendido del 2015, es que hay que compaginar los sueños complicados como ganar la lotería (me niego a llamarlos imposibles) con los sueños comunes, como, por ejemplo: voy a ir al trabajo y no me va a amargar ni dios. Y en cuanto a sueños comunes lo he petao. Queridos desconocidos -me gusta pensar que nadie nos va a conocer nunca del todo, me gustan los secretos y me gusta descubrirlos- he llegado a la conclusión de que lo que realmente mola no es ponerse objetivos chachis, en plan “me iré a un bolo de Ylenia a gritarle que la amo” si no ver lo que no nos ha gustado del día/semana/mes/año anterior y simplemente coexistir. Prescindir de las batallas imposibles, dejarlas en el cajón a la espera de ser más fuertes y guardar fuerzas para las batallas que sí podemos ganar (esto lo he aprendido jugando al Risk). Abrazar el caos como forma de vida y sí, practicar el no hacer la mayoría de las veces también es una forma de hacer, de situarse, de razonar una estrategia para destruirlos a todos cuando menos se lo esperen (esto es más mi táctica de sándwich de la muerte en el parchís).

ABRAZAR EL CAOS

ABRAZAR EL CAOS

Lo que quiero decir es que en esta época en la que todo el mundo está constantemente compartiendo lo que hace como si fuera un hito en la historia del ser humano moderno no tienes por qué sentirte mal por no estar marcando una diferencia en ningún sitio. Probablemente lo estés haciendo en la mente de alguien. Disimula, dale al postureo, adáptate a la normalidad para que no sospechen de tus verdaderas intenciones (incluso si tus intenciones son psicópatas / Dexter te amo) Lo que me llevo de estos 2000 es que las mejores situaciones aparecen de la nada, cuando menos te lo esperas y sobre todo cuando no puedes compartirlo en ningún sitio porque eso sería abrirse demasiados frentes. Aléjate de todo lo que no te interesa, acércate a ti pero no hagas de ti mismo un personaje. Y si eres tía escucha tu yo interior en los días de regla, en serio, si algo me llevo DE VERDAD del 2015 es el rollito trascendente que le he dado a mi menstruación. He descubierto que la mayoría de las veces “utilizaba esos días” para decir lo que realmente pensaba y cómo lo pensaba sin sentirme culpable porque tenía una coartada: LA REGLA. Pues no, tronca, que sepas que la regla es una revelación, un simulacro de muerte en el que por fin viendo la luz al final del túnel te enfrentas a lo que no te mola y vas y lo sueltas. La putada es que luego tienes que volver a ver la luz normal, la mayoría de las veces la luz de tu móvil y convivir con lo que has dicho. PERO ESTÁ BIEN ESA PERCEPCIÓN, SABER QUE ESO ES LO QUE REALMENTE PIENSAS, PROCESARLO Y DECIRLO. ESTÁ BIEN NO SENTIRSE MAL POR DECIR BURRADAS TAMBIÉN EH.

Todo en su justa medida. Sienta bien decir que no te la gana. Es fabuloso ser testigo de una guerra inminente y ver que sí, que mucho bribribri y mucho era del cambio pero que luego NADA ES NUNCA PARA TANTO. Y no pasa nada si para sobrellevarlo QUIERES BAILAR REGGAETON. Es perfecto tener esa conciencia de tu entorno porque eso te permite respirar sin miedo a quedarte sin aire, sonreír sin miedo a que alguien te consuma el alma a base de males de ojo e invocar a los mil demonios sin pensar que quizá es inapropiado. Ha estado bien este 2015 porque en ningún momento le pedí nada, ni le hice firmar un contrato, no tuvo que satisfacer ninguna expectativa, dejé que se desarrollara conforme quisiera y compartí  con él mis visiones, lo que no me parecía bien y por dónde prefería ir yo. Me fue bien con el 2015 porque le di la libertad de expresarse, llevándome pequeñas pero muy gratas sorpresas y en serio, deberíais probarlo.

2016 y yo en una imagen

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Domingueo

Harta de ti

Siempre me ha dado bastante pereza eso de que una persona ponga su cara para algo, a no ser que fuera en un anuncio de los que hacía antes Pepsi: Generation Next con las Spice Girls o éste (mi anuncio favorito por encima de todo) en el que contamos con Queen B, Britney Spears y Pink haciendo de super gladiadoras que pasan de pegarse entre ellas❤ (ah, bueno, y Enrique Panoli Iglesias).

Perdón, llevo 15 minutos viendo el anuncio en bucle y ya se me ha olvidado de lo que venía a quejarme… AH, SÍ.
Bueno, que los anuncios en general me han dado mucha pereza, sobre todo los de bancos, grandes magnates, etc. Aún así, los he “respetado” porque 1) están muy encasillados en esa esfera que les resta credibilidad por el hecho de “me están pagando por decir esto, igual te lo estoy poniendo bonito” y 2) me tienen que vender algo, acepto que tenga que venir una chica del futuro a venderme una lejía porque ya no saben qué hacer para que los mire.

Sin embargo, conforme hemos ido evolucionando y creciendo a lo largo de estos años (menos mis tetas a pesar de que comí muchísima molla de pan) hemos ido aceptando hacerle los anuncios a las empresas así, sin más. Si antes el dedo apuntaba a los demás, a lo que hacían o dejaban de hacer, ahora hemos desviado esa dirección hacia nosotros mismos, con todo lo que conlleva. Podréis decir “oh, qué bien, el métete en tus asuntos por fin es real” pero no, es que la movida es que todo lo malo que decíamos de los demás ahora lo dirigimos a nosotros mismos. ¿Y eso qué ha supuesto? Tener que estar a la altura, demostrar que somos buena gente (y leer mucha psicología positiva para superar el trauma de salir de la cama), que nos importan muchas cosas relevantes, que sentimos y padecemos, crear, con ayuda de las redes sociales, una marca personal. En vez de esforzarnos en ser humanos simplemente enfocamos todos nuestros esfuerzos en DEMOSTRAR que lo somos. Y a las empresas eso les encanta. Así, si Ausonia quiere luchar contra el cáncer y recaudar pasta, en vez de ponerla ellos y callarse la boca -o publicar una nota de prensa-, van a crear una movida para que te pongas un lazo rosa en facebook en tu foto de perfil. ASÍ TODO EL MUNDO SABRÁ QUE AUSONIA ES MUY PERSONA Y TIENE SENTIMIENTOS. PERO TÚ TAMBIÉN. ¿Cómo vas a estar en contra de eso? Si estoy en contra de algo o quiero que algo cambie, ¿cómo voy a ponerme a reunir gente para intentar solucionarlo o meter presión para que los que pueden lo arreglen? Eso lleva mucho tiempo, mejor me hago una foto con un papelito en el que ponga #bringbackourgirls que además lo ha hecho gente muy famosa y seguro que me llevo algún retuit y me cae algún que otro follow y si alguna empresa quiere contratarme verá que soy super buena gente. Lo mismo pasa con el Ice Bucket Challenge (aunque aquí no haya -creo- empresas de por medio, la idea es la misma, ¿cómo te vas a negar a hacer algo divertido para ayudar a que una enfermedad rara sea visible? lo de exigir a tus gobernantes que aporten más pasta ya si eso otro día que he quedao). Los filtros de banderas en facebook. O “despéinate contra el sida” ellos consiguen que se hable de ellos prácticamente gratis y encima no tienen que poner un duro de su bolsillo y tú puedes hacerte una foto cute y demostrar que te importan las causas justas. MAXICOMBO.

Utilizar la movida de la guerra para darte visibilidad :_) #pojjclaroquesepuede

Todo esto además potencia el afán esquizofrénico de tener que opinar sobre cualquier cosa, de dejar todo lo que estás haciendo porque joder, ERES BUENA GENTE Y TIENES SENSIBILIDAD pero es que en serio, está guay, decid lo que pensáis, yo también soy una bocachancla máxima (aunque estoy intentando mejorar) pero muchas veces no es necesario y otras tantas ni siquiera tenéis una opinión sólida y si no sabes qué decir de verdad, casi siempre callarse es la mejor opción. (Y este es mi lema vital) NO TENGO NI PUTA IDEA, hay que decirlo más. De lo de aparentar algo que no eres Ylenia (la reina del mundo) sabe un rato:

Finalmente, puedo aceptar que necesitéis opinar. Puedo aceptar que tengáis que decir que las cosas no son justas (yo lo hago constantemente) pero al menos, no le hagáis el juego a las empresas. No trabajéis gratis. Porque sí, cuando estáis poniendo esa foto etiquetando a esa empresa o ese hashtag potenciado por esa empresa, les estáis prestando vuestro careto para que ellos sigan ganando pasta. A vuestra costa. Y la pobre Kate Moss en casa muriéndose de hambre (a ver para los tolis, que esto último es bromi). Estáis TRABAJANDO PARA ELLOS. Sin daros cuenta. Y GRATIS.

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Domingueo

Piezas

A veces soy un poco un conducto. Una tubería. Una cosa por la que pasan cosas, sin dejar rastro. O sí. Sucede en sentido literal, cuando aprovecho la parada en boxes para seguir bebiéndome el CUBALIBRE, cuando bebo zumo de tomate mientras estoy en mi peor día de regla (vale esta es un poco forzada…jiji) o… En el trabajo. Siento como si un ser etéreo llamado dinero pasara por mí y luego se fuera, sin dejar rastro. Lo veo venir pero también veo cómo se va. Gran parte. Pero yo no hago mucho para atraparlo. Simplemente estoy ahí. He de confesar que algunas veces le pongo una pizca de mí. Es el ego, soy humana, no lo puedo evitar. A veces me gusta pensar que ese pellizco es intangible y que vuela por los aires y se transformará en una respuesta en otro lado. Como lo del aleteo de una mariposa. Pero no me puedo engañar, la mayoría del tiempo somos hámsters cediéndonos el paso en vez de mordernos porque lo de encontrar la salida del laberinto ya es mucho trabajo y somos bastante vagos. A veces, como las tuberías, me atasco, pero siempre hay alguien que me desatasca, que no deja que me rompa, que me hace una chapuza para seguir dejando fluir. Alguien me diría, be the fokin grifo, my friend. Me gustaría ser un grifo, pero no me gusta que me toquen. La soledad es adictiva y tener que depender siempre de una mano me atormenta un poco. Siempre he sido más de pies torcidos. Pero, si algún día, la nave nodriza viniese a por mí y me quisiera resetear, elegiría ser la misma tubería, con opción a romperse. Me reuniría con otras piezas rotas y dejaría que la típica persona bricomaníaca – con toda la carga dramática y sociópata que este nombre indica – me pusiera junto a otras piezas e hiciera de nosotros algo nuevo. Y a poder ser, no muy útil. Simplemente estar ahí. Coexistiendo. Cediendo quizá una parte de mi ser pieza pero no toda, por el amor de Cristo, que cada uno necesita su espacio. No encajar porque toca, si no encajar porque se acuerda. Quién sabe, igual luego, en conjunto, acabaríamos siendo percibidos como una obra de arte.

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Domingueo

Mi cama mi templo

Llevo días pensando en qué tendría que escribir y no lo sé. Será que hace poco que terminé de trabajar y lo único que necesitaba era pasar tiempo en mi cama. Y cuando digo tiempo, digo PASARME TODA LA TARDE Y EMPALMAR CON LA NOCHE. Fue cuando “me independicé” que aprendí a quitarme la ropa y ponerme el pijama en cuanto entraba por la puerta de casa y sabía que no iba a salir en más de una hora. Una hora de pijama equivalía a diez horas de vida. Llevar el pijama puesto, solo eso, ya aligera el peso de vivir. Después empecé a invertir en objetos que hicieran de mi estancia en la cama más placentera. Primero fueron las sábanas de colores y estampados alegres, para dar colorido a las duras y grises reflexiones sobre el ser humano que transcurrían en mi cama sobre todo los días de resaca y a finales de mes, cuando no tenía ni un duro.

estos intelectuales se inventan palabras para todo

Luego, empecé a comprar velas aromáticas y de colores pastel. En un principio fue por si salía y ligaba y quería darle el ambiente de amor que por supuesto le iba a faltar a la noche… Pero poco después, entendí que era mucho mejor ligar conmigo misma y ya que me gastaba el dinero en esas velas qué menos que disfrutarlas yo sola, que las sabía apreciar. Al mismo tiempo, hice de las tiendas de ropa interior y pijamas mi templo y empecé a comprarme pijamas que cumpliesen con los requisitos mínimos de calidad:

1. que fueran lo suficientemente calientes como para ir por casa sin tener que taparme y lo suficientemente frescos para dormir sin sudar.

2. que tuvieran algún tipo de mensaje alegre como por ejemplo “I like to party and by party i mean take naps” o animalitos sonrientes y felices de irse a dormir.

3. los camisones son muy bonitos pero aquí hemos venido a disfrutar y no conozco nada mejor que un buen pantalón con una buena goma ni muy apretada ni muy suelta y una buena camiseta ancha pero tampoco mucho que luego cuando das vueltas te molesta.

ALEGRÍA DE VIVIR

Mi última adquisición la estoy usando ahora mismo y es una mesa para desayunar/comer/cenar en la cama. Sé que comer en la cama es un poco jugar a ser dios y que no puede haber nada peor que dormir entre migas o que se te caiga la bebida y tener que cambiar las sábanas deprisa y corriendo, sin haberlas recién lavado y aromatizado propiamente con el suavizante tan barato como perfumado del LIDL…
PERO, básicamente, la uso para poner el ordenador y tengo muchísimo, pero muchísimo cuidado. Prohibidas comidas MUY MIGABLES como patatas fritas, frutos secos o pan.

MI VIDA

Lo que de verdad quiero decir con todo esto es que ya cuando Oasis decían “i’m gonna start a revolution from my bed” lo que parecía una tontería resultó tener todo el sentido, pues no hay acto más revolucionario en este tiempo que nos ha tocado vivir que pararse a no hacer nada. Sé que grandes pensadores machotes hacían grandes caminatas… que el deporte te ayuda a aclarar tus ideas y que incluso a mí a veces me duele la espalda por soportar el peso de mi pereza impidiéndome salir de la cama. Sí es cierto que demasiado tiempo quieto hace que a veces las ideas se queden estancadas pero en este mundo de aspiraciones y pasiones poder ser feliz abarcando un acolchado territorio de 1,35 mts x 2 mts me parece un logro inigualable. Incluso Super Varoufakis se pronunció sobre la importancia de dormir para no ser un gilipollas para tener una perspectiva un poco razonable de la vida. Dormir es lo más antisistema y además no hay nada mejor que irse a la cama para soñar con cosas que no conocen el sentido más allá de nuestras propias cabezas, disfrutar del microclima que se crea en los meses fríos cuando todo es lluvia y hostilidad pero en tu cama siempre es verano en playa desierta y delfines jugando en el horizonte. Hacer estiramientos, leer, ver películas, escuchar música o simplemente mirar al infinito con la mente en blanco adquieren una nueva dimensión si puedes disfrutar del amor incondicional que desprende una cama en condiciones. Resumiendo, que si te quedas todo el día en la cama, que no pasa nada y si alguien se atreve a echártelo en cara pues, básicamente, que le den.

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Domingueo

Hasta nunqui agosto

En un andén de la estación
bajo un sol abrasador
tú hablabas de un rascacielos del cielo de Nueva York
“Vente pronto a ver el mar
y te envío una postal”
Yo ya sabía que ese día era el final…

Sí, Fran Perea, yo también sabía que ese día era el final, ¿por qué? porque una vez se van de vacaciones, ya no vuelven a ser los mismos. O mejor aún… ¿es cuando realmente se quitan la careta? Te explico.
Mañana van a volver a sus puestos de trabajo UN PORRÓN (periodismo de datos) de personas. Con -espero- amargura y depresión. Agachando la cabeza al ritmo de “sí, amo” como lo que llevan haciendo desde el último año. Y rezando por hacerlo muchos más. Estos especímenes, sin embargo, poseen una peculiaridad. Al llevar todo el año cumpliendo con los designios de su Zeus laboral, aunque éste le hiciese una lluvia dorada a su hija les humille o incluso les condenara a toda una vida inmortal encadenados en el Cáucaso y les enviara una águila a que les comiera su hígado día tras día o simplemente no les trate con todo el respeto que es debido, nunca, repito nunca, alzarán la voz. ¿Por qué? Porque nunca sabes cuando vas a necesitar un favor. Ni mucho menos cuando te van a despedir y si así fuera, mejor quedar bien porque nunca se sabe lo que puede pasar y oye, quizá se acuerden de ti cuando vuelvan a contratar gente. Sí. No, Fran Perea, no me pongas cara de asustado así como si vieras a Fiti recitando versos en latín, lo que te digo es en serio. La gente está muy loca. Y no les culpo. Yo he sido la primera que ha agachado la cabeza por evitar conflictos y todavía estoy pagando las consecuencias de haber tragado más mierda caquita de la que mi cuerpo me permite.

Pero hay una cosa que distingue a estos seres. Unos son turistas, y otros no. Pero la gran mayoría pertenecen al primer grupo. ¿Que qué son los turistas? Son esa clase de gente que cuando va de vacaciones se ha creído muy fuerte lo que les viene repitiendo su jefe de “yo pago yo mando y tú te callas” y entonces empiezan a humillar a la gente en cualquier sitio que van. “Y esta camarera, tan apurada que está, que me la pela, porque en mi curro yo también voy apurado y nadie me echa una mano, se va a enterar, porque le he pedido una coca cola y todavía no me la ha traído, la muy vaga”. Actitudes así se encuentran en todos los sitios, que cuando yo escucho por la tele que hay que seguir promocionando el turismo, me entran los mil males, quiero vomitar, quiero dejar de existir. Y no te digo ya cuando hablan del turismo de calidad. ¿Calidad para quién? Seguro que no lo será para ese chico que les entrega el coche de alquiler y se disculpa porque el que habían encargado ya no está disponible y les da otro de menor gama -de esos que salen peor en las fotos de instagram- y entonces bueno, cuánta falta de profesionalidad, cuánta vergüenza. Tampoco lo será para esa limpiadora de hotel que se pasa el día recogiendo sus cosas y pasando la escobilla por el wc porque ellos están de vacaciones y eso de estirar el brazo como que cuesta. Tampoco la au pair que joder, tiene una casa en un pueblo preciosa y estaría de lujo de vinitos con sus colegas de toda la vida pero sin embargo no le ha quedado más remedio que irse con ellos de vacaciones, a cuidar de sus hijos, que aunque no tengan la excusa de que trabajan y no pueden atenderles, no se les cae la cara de vergüenza ni se preocupan en decirles que no cuando quieren algo que es imposible y sobre todo que molesta a los demás seres vivos que pululan a su alrededor. Ni qué decir del cocinero de ese chiringuito que tiene que oírse decir que esto estaba “demasiado hecho”, que esto lo querían “más picante”, que esto está “demasiado salado”, que esto no está “lo suficientemente bueno para lo que han pagado”. Ni por supuesto lo será para aquellos trabajadores de la aerolínea en la que viajen estos turistas, que si su vuelo está retrasado tendrán que sortear las balas verbales con paciencia, con equilibrio, con descontrol, con toda la fe en que el karma les devolverá lo aguantado porque “exijo una hoja de reclamación ahora mismo”, “quiero que mi avión salga ya” y demás frases no pueden quedar en el aire. Escriban, escriban. Y que no se olviden de dar su nombre, porque el nombre es fundamental, porque ahora todos quieren señalar con el dedo, dejar bien claro que, cualquiera de estos personajes anteriores -y los géneros no están escogidos al azar- va a recordar toda su vida tal hazaña, tal falta de eficacia, tal poca profesionalidad, así como se lo recuerdan sus jefes todos los días. Pero llegarán los de siempre. Los que quieren “crear más empleo”, los que quieren que todo el mundo trabaje a decir que bueno, que #NotAllTourists, que se puede hacer de otra forma, que vale que la gente deja el paisaje muy sucio con su basura en las playas pero que bueno, que son tres meses, que luego se pasa y se limpia todo. Pero ya está. A mí el dinero ya hace mucho que dejó de compensarme. Fran Perea, que tu churri no te envíe una postal, porque eso significa que habrá ido a la típica tienda de souvenirs en la que la gente echa mil horas para vender cuatro imanes para la nevera mientras piensa en la de cosas más importantes que tiene que hacer que estar ahí, seguramente a última hora, mientras dará el paseo de noche, después de cenar, en un sitio en el que por favor que no tarden. Y después de comprarte la postal, seguro que habrá ido a tomarse algo, por supuesto un cóctel, como mínimo un mojito, porque las cervezas en facebook no dan tantos likes como las bebidas con trozos de plantas dentro, y se habrá levantado tres veces a pedir su mojito porque jolín, se ha sentado hace rato, y hay qué ver, cómo tardan. Y todo eso esperando que no haya tirado alguna que otra copa a partir de su quinto mojito por el suelo, por supuestísimo que sin querer, tan sin querer que ni hace falta que se disculpe, y ojalá nadie se haya cortado con los cristales de su felicidad vacacional.

EN FIN, lo que quiero decir, Fran Perea, es que pases de la gente que se va de vacaciones, de vacaciones así, de las de manual, de las de AGOSTO, que esta gente no te traerá nada bueno, ni estabilidad -quizá económica por un tiempo pero nunca emocional- ni felicidad ni mucho menos empatía. Y a este mundo no hemos venido a aguantarle los humos a nadie. Por lo menos, yo paso. Hasta nunqui.

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