Autómata

Como un niño que se ve omnipotente con el rifle de su padre, juegas a disparar piedras al azar. No le das a ninguna, pero no te importa, al final, acertarás. La vida no es más que un entrenamiento para la muerte y te atrae la capacidad de resistencia que estás adquiriendo.

A eso te dedicas, a desenrollar los nudos del cable de un teléfono que resulta ser inalámbrico, pero se te antoja mucho más divertido que ellos crean que es así. Vas construyendo tu personalidad peldaño a peldaño, caída tras caída, afianzando la idea de que nadie es más importante que tú mismo. Consigues que la gente te deje entrar en su interior con la esperanza de que a cambio les dejes entrar en el suyo, y falsamente, así les recompensas, ofreciendo una entrada ilimitada al alter ego civilizado que has construido sólo para ellos. Al final sólo quedarán ruinas de un castillo tan inquebrantable y perfecto, que ni siquiera tú mismo conseguiste explorar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s