Vida de perros

La vida de perros es una vida llena de paradojas. Tras esa cara de felicidad suprema propia de cualquier especie que no sea la humana, se esconde un mundo lleno de incongruencias.

Pero intentemos pensar como ellos: el ser humano te escoge para que seas su mejor amigo. Ser elegido no es nunca cosa de dos. Aún así, lo aceptan. Se les pone precio en función de lo muy de moda que estén en ese momento. Por ejemplo, los dálmatas de los años 90 justo salió la película de Disney 101 dálmatas eran los bulldog’s franceses de hoy. Aceptar que puedes ser querido sin ser de raza es todo un reto, superable para ellos. Aún así, todos los días tienen el buen humor de chuparte los pies cuando estás en la cama para darte los buenos días. Se sientan a tu lado mientras te vistes rápidamente para ir al trabajo. Te miran con cara de pena cuando cierras la puerta. Te miran con cara de casarse con Miss Universo cuando te ven llegar. Todo eso es FETÉN hasta que llegan los problemas.

Tu dueño te está paseando y se le ha olvidado llevarse la bolsa para recoger tus caquitas. Si tu dueño está en San Luís (Menorca), por ejemplo, puede recibir una multa de entre 300 y 1500€. En cambio, tirar una botella de plástico al suelo, un papel, cualquier cosa, a un humano, le sale gratis. ¿Qué es más contaminante? ¿Qué es más rentable? Who knows.

Hablemos de viajes. A la gente le encanta viajar y disfrutar de las vacaciones. A los perros les encanta acompañar a sus dueños en los buenos momentos. ¿Qué ocurre cuando quieren viajar? Depende. Los perros de menos de 8kg’s suelen tener más facilidades. Pese a que se paga extra por viajar, pueden acompañar a su dueño en el avión. ¿Qué pasa con los perros grandes? Muchas compañías, sobre todo las low cost, no aceptan su transporte en bodega (Vueling). En el caso de Ryanair, por ejemplo, no permite el transporte de ningún tipo de animal y en cuanto a los perros lazarillo, ¡sólo en algunas rutas!. Si es que no se puede ser invidente en todas partes (más info: http://www.ryanair.com/es/terminos-y-condiciones#article8-animalscargoandhuman).

¿Y qué más puede haber para que les cojamos manía a estos seres que tantos disgustos económicos nos dan? El cobro de impuestos por tenerlos.
En Alaquàs (Valencia) se están planteando crear un “censo canino”, 30€ los “normalitos” y 80€ los de “raza peligrosa”. Pagar impuestos no es malo siempre y cuando sirva para mejorar la situación, es decir, para que ese dinero se invierta en cosas como: parques caninos públicos, bajada de precios como mínimo de los cuidados veterinarios obligatorios (vacunas contra la rabia o el chip de identificación, por ejemplo) y un largo etcétera.

Sin entrar en otras sanciones que se aplican como que el perro se escape y lo lleven a la perrera, o que tengas un pitbull y te hayas dejado la licencia en casa (hay que llevarla siempre encima), parece que lucrarse a costa de las mascotas está bien visto. Fácil e indoloro, al menos para los humanos.

Pero de lo que no se están queriendo dar cuenta es que tener una mascota se está convirtiendo en un artículo de lujo para muchos, que cada vez son más los abandonos, que no puede ser que la solución más fácil sea dejarlos en la perrera y sacrificarlos cuando estorben. Y todo porque nosotros hemos querido que sean “nuestros mejores amigos”. La reciprocidad en este caso no es obligatoria.

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