¿Por qué nadie debería llevar nunca ropa interior de color carne?

Todos hemos visto unas. Son anchas, sueltecillas, de un color que se hace llamar carne, pero que nunca concuerda con el color de la piel de quien la lleva. Si todavía no has tenido la suerte de ver unas bragas color carne en directo, aquí tienes un ejemplo:

¿Qué excusas presentan las usuarias de estas prendas para justificar su uso?

– Cuando llevo ropa transparente no se me ven las bragas.

– Se pueden combinar con todo, nunca te tienes que preocupar de lo que te pones porque nunca se va a ver.

– Total, va por dentro, nadie me lo va a ver.

Bien, he de decir que si se lleva algo que se transparenta, siempre, SIEMPRE, aunque sea color carne, algo se va a ver. Por ejemplo, ahora se han puesto muy de moda las camisetas con la espalda llena de encajes que dejan verlo todo. Es algo muy sexy y sugerente. ¿Hace falta estropearlo con un sujetador color carne? La respuesta es NO, no se han inventado para esto. Estas prendas existen para o bien no llevar nada si tienes la suerte de que tu pecho se queda quieto, en mi caso, mi inexistente pecho siempre está quieto o bien para rematar la faena con un sujetador increíble, a poder ser del mismo color de la camiseta. También hay unos sujetadores especiales para espaldas descubiertas.

Si el mundo nos lo pone tan fácil para ir petándolo sin que nadie (o sólo quien queremos) lo sepa, ¿por qué nos negamos? Entiendo que, al igual que te pones ropa vieja para limpiar, montar muebles de Ikea o pasear a veinte perros por un campo, esté justificado usar el mismo pretexto para la ropa interior, pero no. La ropa interior, y no lo digo yo, si no Christiana Tsousi, profesora en la Universidad de Liecester y autora del proyecto “Are you feeling Special Today? Underwear Consumption and the Fashioning of Female Identity”, reafirma la indumentaria exterior y el aspecto general de la mujer, y genera sensaciones y sentimientos de seguridad.

En mi caso, entiendo la ropa interior como una herramienta de expresión, un modo de recordarme cada día cómo soy y cómo me gusta ser sin miedo a ser juzgada porque, y aquí es dónde está desde mi punto de vista lo fundamental, sólo yo decido quién puede conocerme.

¿Es machista o sexista pensar así? Supongo que lo es si se enfoca desde la perspectiva del “vestirse para ser visto”. Una cuida especialmente ese aspecto cuando tiene una cita, cuando está decidida a dar un paso y eso la empuja a estar más segura, más firme. Creo que siempre es un error hacer cualquier cosa pensando en su efecto en otra persona, sobre todo en casos tan personales, porque nunca habrá nada que nos haga ser más nosotros mismos que hacer lo que nosotros queremos hacer.

¿Es algo que sólo vale para las mujeres? Rotundamente no. ¿Hace falta dar nombres? Espero que no, pero seguro que todos/as tenemos a alguien en mente. Está claro que vale para todos, porque no hay nadie carente de personalidad, sí gente más o menos retraída, pero todos somos únicos y no hay mejor forma de estar bien con uno mismo que siendo consecuente con lo que uno es y desea ser.

That’s it,

sé feliz, sé tú mismo y ponte traje (¡por dentro!)

🙂

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