Eh, tú, 2012.

Por fin ha pasado el 2012. Siendo sinceros nadie tenía expectativas en que este fuera el año de su vida. Nadie. Pero yo estoy contenta y le doy las gracias al 2012 por haberme enseñado la importancia de la dignidad. Le parecerá un chiste a cualquiera que me haya visto de fiesta, pero es cierto. La dignidad viene con el pack de ser humano y una vez pierdes esta “carta comodín” ya puedes estar seguro de que has perdido la partida.

Ni siquiera la gente que te rodea acaba importando. Porque todo viene, pasa y revuelve. Pero la dignidad y la coherencia te pueden acompañar hasta el fin de tus días. Pueden hacer que, coja, sin estudios, bajita o con problemas de acné puedas seguir mirando a alguien a los ojos con seguridad. Sabiendo que estás en tu derecho de estar donde quiera que quieras.

La dignidad se pierde fácilmente. Cada vez que aceptas un trabajo en el que sabes que se están aprovechando de tu desesperación. Cuando firmas aún sabiendo que la letra pequeña es abusiva. Cuando pagas esa multa que te parece injusta pero al aplicarse el 50% los primeros 10 días prefieres no esforzarte en protestar, no vaya a ser que luego te toque pagar el doble. Cuando empiezas a presumir de tus amigos por el trabajo bien remunerado que tienen y no por la relación que tienes con ellos. Cuando sonríes y te sientes bien enviando DONATIVO al 30487 y con sólo un euro salvas a un niño de la pobreza PERO escondes el móvil en el bolso cuando estás en el Mc Donald’s y alguien pasa pidiendo porque no tiene qué llevarse a la boca. Cuando prefieres callar para no empeorar las cosas. Cuando aceptas algo que te beneficia aún pasando por encima de alguien que sabes que también se lo merece. Cuando justificas actos que pueden perjudicar a otros diciendo “total, ellos tampoco lo harían por mi”. Cuando crees que sabes de qué va el mundo y te crees de una cultura muy superior al resto, entendiendo que las situaciones de pobreza se puedan dar en otros países pero, OH, ¿EN ESPAÑA? EN ESPAÑA NO PUEDE SER. CON LO QUE SOMOS.

La desesperación, las responsabilidades económicas y el miedo son los peores enemigos de la dignidad. Y, en este querido 2012, ha habido quienes han aprovechado estas armas para mermar la dignidad de muchos. No puedo decirle a nadie que no acepte ese trabajo, que no deje de mirar a otro lado cuando le están quitando sus derechos, que no mire por lo suyo. Pero sí le puedo decir que la pérdida de dignidad es una carrera sin freno, que una vez empiezas a relativizar todo es justificable. Y será que me ha pasado la muerte cerca demasiadas veces para mis pocos casi 25 años pero puedo estar convencida de que sí, que no hay nada mejor que irse de aquí con menos billetes y la cabeza bien alta. Y sonriendo.

Así que, sin pretender parecer una hedonista hippy sin cabeza,  al 2013 le pido que no nos quite lo poco de humanos que nos queda. Y que seamos más felices (¡si cabe!).

FELIZ AÑO Y AMOR ETERNO A LOS GIFS

Anuncios

3 comentarios en “Eh, tú, 2012.

  1. Es cierto, comportarse con dignidad es importante porque es síntoma de estar en paz con uno mísmo. La auténtica dignidad se logra al reconocernos a nosotros mismos como lo que somos. Una mente agitada te hace perder la dignidad rápidamente, pero dejemos un mensaje de esperanza: siempre se puede recuperar la dignidad perdida. Feliz 2013 !!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s