Ciclogénova Explosiva

La ciclogénesis explosiva, esa tormenta de lluvias torrenciales y vientos huracanados que con ese nombre lo hace todo más apocalíptico. Más Maya.

Quien vive en un sitio donde el viento es protagonista conoce la importancia de dejar las barcas bien amarradas. De poner las pinzas bien al tender la ropa. De no dejar tiestos en lugares altos en los que se puedan caer y romper cabezas inocentes. En Menorca tenemos un doctorado en vientos, cambios de humor y trastornos mentales. Sabemos que siempre hay que tener en cuenta los designios caprichosos de Bóreas.

Pero nuestros políticos, especialistas en cerrar los ojos cuando el viento sopla demasiado fuerte, o peor aún, en culpar a la Tierra de girar demasiado deprisa haciendo corriente, no saben  combatirlo.

¿No saben o no pueden? ¿De verdad ante acusaciones tan fuertes basta con un “no me temblará la mano“? ¿Con un “sí, hombre…”? “Que cada palo aguante su vela”, dice Cospedal. Qué bonito es pedir sacrificios en nombre de los españolitos pero a la hora de la verdad sálvese quién pueda (o quien llegue antes a Urgencias, si es entre las 8 y las 20h en Castilla La Mancha).

Qué coherente y para nada sospechoso es que la Fiscalía Anticorrupción se niege a investigar de oficio la supuesta corrupción. Qué alentador que Rubalcaba se ponga a resguardo y haga acopio de víveres sin aceptar preguntas. Qué flamenco y para nada forzado es ése “no me consta”, y qué miedito oír a Esperanza Aguirre frotándose las manos.

Lo peor de todo es que hemos preferido mirar hacia otro lado imaginando que cosas así podrían estar pasando. ¡Y las que no nos cuentan!, diría cualquier persona con la que hables de politiqueo. Ahora que el hambre aprieta, AHORA se nos llena la boca con palabras como justicia, castigo, indignación.

¿Queremos refundar? Refundemos. ¿Creemos que este sistema está obsoleto? Pongamos en marcha otro. Y pongamos en fila a todos los que lo han maltratado y manipulado en beneficio propio. Que paguen por lo que han hecho pero no olvidemos que en buena medida se lo hemos permitido. Como mínimo hemos mirado para otro lado.

Dejemos que la ciclogénesis haga lo que tenga que hacer y saque toda la basura a la vista de todos. Podemos indignarnos pero no nos quedemos con la frustración, cojamos una escoba y un recogedor y empecemos a barrer de una vez.

Manel Fontdevila

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