Parpadómetro killer

Esta semana ha vuelto mi tic en el ojo derecho. Ése que aparece cuando odio. Concretamente, me tiembla el párpado. Sí, unos se ponen el dedo meñique en la boca cuando se enfrentan a la maldad y a mí se me va un ojo. NADIE ES PERFECTO. El caso es que, tenía que averiguar por qué. ¿Estoy estresada? Bueno un poco pero cuándo no. ¿Quiero matar a alguien? Bueno bastante pero cuándo no. ¿Me cae mal todo el mundo? Más bien al borde de un holocausto pero cuándo no. ¿ENTONCES QUÉ HAY DE NUEVO? Bien. Yo veo bastante televisión y no creo que me haga más idiota que muchos otros que no la ven. Me gusta ver la televisión porque es el mejor somnífero después de leer La Colmena de Camilo José Cela. También porque creo que ver la tele es un derecho y exijo que se me dé mierda de la buena. Así que la miro con una actitud relajada y crítica, algo así como cuando vas a la administración pública a por cualquier gestión, te empapas del ambiente relajado pero miras críticamente a esa gente que sus problemas tendrá pero por alguna extraña razón te duelen más que otros trabajadores. Pues bien, después de varias pausas publicitarias mi ojo pipa me indicó con firmeza (tuve que sujetarme el párpado con el dedo índice derecho) cuál era mi problema. LOS NUEVOS ANUNCIOS DEL BBVA Y EL SANTANDER. No podía ser otra cosa. Mi parpadómetro se disparaba en cuanto aparecían estos anuncios que hasta me he tomado la molestia de buscarlos en el youtube y la verdad, creo que he perdido incluso 15 minutos de mi vida a raíz de esta curradísima investigación.

Todos los habéis visto, no mintáis, pero para que no os sintáis presionados, os los enlazo. Aquí va el del BBVA:

Frasazas:

“Ser periodista tiene estas cosas, que a veces, hay que dar malas noticias” Y el dinero que te han dado para soltar el discursito en el anuncio te otorga una credibilidad infinita. “Mamá, ¡tengo el préstamo para el máster!” ¿Qué buena noticia hay ahí? La buena noticia sería que NO NECESITARAS UN PUTO PRÉSTAMO PARA ESTUDIAR. “Porque eso es lo que hace un banco que siempre responde”. A mí esta frase me haría mucha más gracia si fuera ilustrada con un fuck you y el logo de Bankia en plan EH, EH, QUE NOSOTROS SOMOS MEJORES. Para más inri, todas estas frases van acompañadas de un halo de felicidad y positivismo exacerbado cuando la realidad, francamente, sigue siendo una mierda pinchada en un palo desesperanzadora.

El anuncio finalmente se acaba y cuando mi ojo piensa que ya está, que prueba superada, que todavía conservamos la vista al 90% y ya no estamos al borde de un desmembramiento de la retina, aparece el del Santander, dando donde duele: “la generación perdida”.

El chaval, vestido de NNGG, sentado en la mesa cruzando las piernas a modo de casual moderno, dice: “Somos una generación especial, pero no sólo porque seamos la generación más preparada, ni porque hablemos más idiomas que nuestros padres, si no porque tenemos el poder de la juventud”. No sé vosotros, pero yo tiemblo cada vez que me enfrento a restar cantidades de tres cifras sin usar una calculadora, mi padre se hacía entender en francés, inglés, español e italiano y en cuanto al poder de la juventud me parece algo tan ambiguo como estúpido, pues, por poner un ejemplo, mi perro de 10 años (ya estoy otra vez con ejemplos con animales), tiene fístulas, cojea y a pesar de eso corre a por una pelota con mucha más efervescencia adolescente que yo, supuestamente una powerful & independent woman de 26 años. “Aprovechemos las oportunidades y demostremos de qué somos capaces”, como si ahora estuviésemos rodeados de setas verdes del Super Mario y no nos esforzáramos en alcanzarlas para alargar nuestra vida y bienestar porque no nos sale de los cojones da la gana. Y por último, el gran “dicen que somos la generación perdida, demostremos con nuestras ideas que somos la generación encontrada”. Y ahí es cuando desvarío pensando en que tendré que ponerme un parche en el ojo y llamar a Felipe de Borbón EL PREPARAO para ayudarle a deshacerse de su padre, sí, ese que recorre España en moto.

En fin, que tampoco es que quiera que lloremos todos cantando el kumbaya my lord cogidos de la mano pero obviar que la realidad sigue siendo bastante complicada (y no sólo para la generación PREPARÁ) es un poco un disparate. Entiendo que los anuncios deban transmitir sentimientos, pero esto más que un grito al optimismo parece una discusión sobre la conveniencia de una u otra jugada con Mourinho. Está llena de PUURRQUÉS. (Últimamente estoy futbolera). Sólo me queda decir dos cosas:

1. Por favor, cerrad fuerte los ojos cuando os encontréis con estas dagas voladoras ávidas de ojos poco críticos en forma de anuncio porque pueden dejarte tonto para el resto de tus días.

2. BBVA, SANTANDER: dejad de mearnos encima reíros de nosotros.

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Un comentario en “Parpadómetro killer

  1. Pingback: Feliz Hipocresía |

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