BIOPIC DE LETIZIA Y FELIPE

LO TENGO TODO PAPI

Nunca me ha interesado la vida de Felipe de Borbón. Ni mucho menos la de Letizia. Él siempre me ha parecido el típico al que le sudan las manos y deja las zapatillas perfectamente colocadas a los pies de la cama y ella me parecía una mujer respetable, digna, sin más. Pero ayer vi ¿el/la? biopic de su historia de amor que hizo Telecinco y me pareció una obra maestra de principio a fin. Mucho meterse con Tele5 pero son los putos amos del esperpento. Ahora mismo no hay nadie en el panorama televisivo que remueva tripas y agite riegos sanguíneos tanto como lo hacen ellos. Son los reyes de lo anecdótico, lo banal y lo vulgar (y por lo tanto, la bajeza humana, lo real). Y por valorar esto no estoy para nada declarándome fan, que conste.

La voz de Constantino es la que me hace ser tan guay, no mi reino.

Pero, centrémonos en la miniserie. Ese rey campechanizado hasta lo absurdo, una mezcla entre portero de bloque de pisos antiguo y señor que critica las obras y al mismo tiempo un halcón que mira a su alrededor como si se tratara de una partida de ajedrez muy consciente de que al final, pasara lo que pasara, él siempre ganará y hasta podrá reventarte el tablero en la cabeza si así lo cree conveniente. Se deja ganar al tenis y corre por el parque porque es literalmente el puto amo. Se permite ser cercano con sus empleados porque él no necesita mantener las distancias para que se le respete, no es como esas chicas que empiezan como jefas de su departamento y si son demasiado simpáticas con el personal son unas guarrillas/flojas/les queda grande el cargo. Él es Mufasa de Borbón, puede llevarse a su hijo a ver las estrellas y contarle cosas que parecen sabias aunque sea la explicación de cómo bajarse por la calle tal y luego gira a la derecha, él es EL REY.
Y esa reina, para servirle, la más súbdita de todos con un punto muy alto de inteligencia y sentido común para que parezca que obedecer es una opción personal unido a altas dosis de maternalismo exacerbado porque los reyes son una imposición inevitable pero en plan bien, algo así como la familia a la que no puedes escoger, ES LO QUE TE TOCA y así se justifica todo. Y las hermanas, casi más accesorias que los perros de la reina, hasta un reparteflyers argentino de Malasaña tiene más influencia en el acontecer patrio que ellas.

De la relación de Felipe y Letizia me quedo sobre todo con la visión romántica de la renuncia de todo lo que eres para ponerlo “al servicio de quien amas”, justificado hasta el extremo y metido casi con calzador en una conversación de la reina con una colegui real que viene a decir que bueno, que es una nueva generación, más generosa pero menos comprometida y más reacia a sacrificarse pero que al final cederá. Me encanta cómo se fuerza la idea del “deber y querer”, tentar de unir esas cosas como cuando te intentan obligar a querer la empresa en la que trabajas como si te hubiese dado a luz.

Me vuelvo loca cuando el Príncipe la persigue rollo acosador por todas partes e incluso organiza encerronas para encontrársela porque “cada uno tiene sus trucos”, cuando ella accede a que los seguratas del príncipe comprueben su piso de 80 metros cuadrados antes de que entre el preparao para pasar la noche y tirárselo en su cama del Ikea venga si nosotros habremos hecho cosas peores para echar un polvo cosa que por desgracia no se han atrevido a representar y esa frase final que le suelta a ella cuando está agobiada y luchando con su yo interior que le dice que conserve algo de su vida como hacen los salmones al ser cazados por los osos en los ríos: AHORA YO SOY TU HOGAR, LETIZIA. Aún estoy temblando.

Se me ha ido la olla con tanto internete.

Por último me flipa todo porque es una crítica enmascarada al atropello tras otro a la dignidad disfrazado del falso romanticismo que nos vendieron las revistas del corazón “es que el príncipe luchó mucho por este amor y la vio en la tele y se encaprichó mucho y el fin justifica los medios”. Porque al final cualquiera que vea esta biopic con dos dedos de frente verá lo antimonárquica que acaba resultando al mostrar lo aberrante y postiza que es una institución así, aunque esté envuelta de un halo de amor que “lo justifica todo”. Porque no hay más que decir que el amor de verdad no es el que te aprisiona aunque sea en un palacio si no aquel que te da fuerzas, el que no solo no te ata si no que te empuja a ser todo lo más parecido a la concepción que tienes de ti mismo. Porque el amor de verdad es libertad y nunca una renuncia. O igual es que se me ha ido un poco la olla y no he entendido de qué iba esta vaina loca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s