Si no trabajas es porque no quieres y otros mitos modernos

Estos días han llegado a mí diversas perlas de personajes ilustres y no he fabricado una bomba pues porque vi el último capítulo de El Príncipe y he asimilado que es un dramón familiar que al final no conduce a nada MOREY NO TE PREOCUPES HICISTE LO CORRECTO TE QUEREMOS. Especialmente motivadora ha sido la gran entrevista a Pedro Schwartz (“El que tenga trabajo debe dar gracias y no exigir tanto”) con quien sólo puedo empatizar con lo de tener un apellido difícil de escribir. La verdad es que con el titular uno ya se inmola, pero me he atrevido y he ido más allá. Primero, querría puntualizar en cuanto a algo que dice que me toca muy cerquita “En Iberia, por ejemplo, son capaces de matar esa compañía que está perdiendo un millón de euros al día. Los sindicatos, la opinión publica, los trabajadores, se escandalizan de que se anuncien despidos. Mire, Iberia tiene tres compañías subsidiarias que tienen ingresos porque tienen sueldos más bajos que son los que pueden pagar. Yo creo que es fundamental que se entienda que la empresa no es la enemiga sino la que nos da trabajo, y hay que contribuir en su pervivencia. Los sindicatos no son quienes tienen que decir cómo hay que llevar una empresa porque a lo mejor, para que no haya que tirar a nadie, hay que bajar los sueldos. No tiene sentido exigir convenios colectivos si se está matando a la empresa. Hace falta responsabilidad, sobre todo en lo público.” Puedo comprender que se bajen sueldos (de manera razonable) para adaptarnos a “los nuevos tiempos”, pero PABLEMOS (perdón, no he podido evitarlo) hablemos de responsabilidad si es lo que nos gusta y empecemos por argumentar cuán responsable es que se bajen BASTANTE los sueldos (y no solo los sueldos, también se trabaja menos horas por lo tanto mal todo) a la vez que se renueva una imagen corporativa por la que (qué raro) no he encontrado por el maravilloso mundo del INTERNET cuánto se ha pagado, solo una breve referencia aquí “La nueva marca ha supuesto una inversión “millonaria”, que será paulatina, tras un proceso de transformación que se inició hace tres años y que se completará en otros tres más, cuando todos los aviones lleven el nuevo logotipo en sus fuselajes.” [INSERTE CARA DE GIVE ME MY MONEY BACK AQUÍ]
En cuanto a la criminalización de los parados que hace durante toda la entrevista haciendo uso del clásico si eres pobre es porque no te lo curras llegando a usar el celebérrimo argumento
La gente dice: «Tengo derecho a una vivienda digna», y yo creo que no, que hay que ganársela. Muchos españoles han vivido pensando que alguien nos lo tiene que dar todo.”… Pues hombre, Pedro, esto es muy fácil decirlo cuando poniendo tu nombre en google nos sale en la primera frase de Wikipedia que eres un afortunado hijo de diplomáticos que seguramente habrá tenido todas las facilidades del mundo y no se habrá visto obligado a hacer de teleoperador los fines de semana porque no podía pagarse el alquiler. El self-made man es esto, una persona que te anima a salir de tu zona de confort porque ahí es WHERE THE MAGIC HAPPENS tumbado en su sofá mientras es abanicado por un séquito de becarias que le sujetan un racimo de uva  y alaban sus músculos por orden alfabético  UPS LO SIENTO VI PELÍCULA DE ROMANOS HACE POCO.
Siguiendo con los MÁSTERS del universo en saber cómo pilotar este libre y equitativo mundo, Botín (que rima con calcetín y eso a ratos lo hace hasta justificable en términos de existencia) decía que iba a felicitar a Rajoy por lo bien que lo está haciendo. Y es que Rajoy lo está petando demasié cuando Botín, otro self-made man de negocios que dice pedo y todos retuitean porque se ha hecho a sí mismo (en la comunista wikipedia “ bisnieto, nieto, sobrino, hijo, hermano y padre de banqueros”) y sabe de lo que habla pide  voluntarios en mayúsculas y en rojo para su centro con su nombre like a boss, sin vergüenza alguna. Pues hombre, Emilio, podrías al menos invitarte a unos kalimotxos de los que le gustan a la Nayer. Juro que a veces hecho de menos la táctica del “hermano de Cotino” porque es un índice de tener conciencia de que se está actuando de manera incorrecta, pero esta sinceridad tan sin escrúpulos no, por favor, que es very difficult todo esto. Porque si una cosa nos iba a dar la maravillosa globalización we are the world we are the children es que todos íbamos a ser iguales, claro que pobres ingenuos de nosotros que al estilo princesa disney creímos que igualdad iba a significar expandir los derechos sociales y que ya nadie en el mundo iba a pasar hambre, dices mientras clavas tu McChicken en mis gafas de Afflelou.

 

El imperio de lo superfluo está aquí y ¿qué vamos a hacer hormigas? ¿Morirnos? Pues es probable, pero no sin haber dado un poco por culo dicho alguna que otra cosa fuera de tono. Es así como Corinne Maier a quien he conocido (es todo mental, no he salido de casa) esta semana y puedo describir rápidamente y sin mucha reflexión como una loca que a ratos dice cosas sensatas, sugiere en su libro Buenos días, Pereza, que quienes trabajen en grandes empresas/multinacionales sean inútiles en términos de productividad y se dejen ver lo menos posible si quieren sobrevivir, básicamente porque no hay más que mirar a tu alrededor para ver que las grandes esferas nunca abren las puertas a los que se han esforzado y han empezado desde cero compaginando estudios con camarero a tiempo parcial, si no que prosperan quienes tienen una buena agenda de contactos a la que mantiene contenta a base de cestas de navidad y caricias en la espalda. Ella lo explica así: 

“En un ámbito donde se supone que las oportunidades se reparten de forma equitativa, es inevitable pensar que el parado ha hecho algo para merecer su situación: si está sin trabajo, es porque es peor que otros que sí trabajan. Si se elimina tu puesto en la empresa, es porque no has sabido demostrar su utilidad, no has sabido hacer valer tus funciones, interesar a un cliente, etc. ¡Es culpa tuya, por supuesto! Y eres tanto más culpable cuanto que trabajar es un imperativo categórico en un mundo donde, según nos han hecho creer, el trabajo es la principal esfera sobre la que se construye la identidad individual”

“Ahora que todo el mundo se ha vuelto intercambiable, el ejecutivo medio se esfuerza en desmarcarse de los demás. ¿Cómo? Con su personalidad. La regla de oro de los procesos de selección del personal directivo se resume en una sola frase: hoy en día, a la gente se la contrata por lo que es y no por lo que sabe hacer. Las “capacidades de relación” y las “aptitudes comunicativas” son decisivas y la experiencia y los títulos son accesorios”

Y todo esto, el hacerte creer que “eres un fracasado porque no tienes trabajo” unido al “no tienes trabajo porque no quieres” tan de nuestros tiempos encaja perfectamente con este artículo (castellano versión original) de NUESTRA NUNCA SUFICIENTEMENTE ELOGIADA Barbara Ehrenreich donde habla de la “cultura de la pobreza”, de cómo se asocian unos comportamientos sociales al hecho de ser pobre para de algún modo estigmatizarlo, hacernos creer que nosotros no caeremos en eso porque somos “buena gente” y penalizar aún más su situación impidiendo que puedan salir de la pobreza.

“En la era Reagan, la “cultura de la pobreza” se había convertido en la piedra angular de una ideología conservadora: la pobreza estaba causada no por los salarios bajos o la falta de empleo sino por actitudes reprobables y estilos de vida irresponsables. Los pobres eran gente licenciosa, promiscua, tendentes a la adicción y al crimen, incapaces de “demostrar gratitud” o posiblemente incluso de utilizar un despertador. De hecho, Charles Murray aseguró en su libro de 1984 Losing Ground (perdiendo pie) que cualquier intento de ayudar a los pobres con sus circunstancias materiales traería la única consecuencia esperada de agudizar aún más su desconsuelo.”

Y acabo porque para ser esto gratis ya me estoy esforzando demasiado poniéndome respetuosa y diciendo que: esfuércense sólo por las cosas en las que crean de verdad, no se definan a ustedes mismos como personas por el sitio en el que trabajan o por el cargo que ocupan y no vayan por la vida de individualistas, olvídense del sálvese quien pueda, no acepten perjudicar a los demás en un alarde de egoísmo laboral con la idea de que “si no lo hago yo, lo hará otro” porque yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos pueden ser los siguientes. 

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