YA TÍA/O

ser alguien 1

ser alguien 2

Es solo un trocito de La insurrección que llega (Comité Invisible. La fabrique editions. París. Marzo 2007) que devoré hasta -casi- atragantarme hace un par de días (gracias @twit_terrorist). Este párrafo me conmocionó bastante porque en un segundo me vinieron a la cabeza las mil veces que intentaron convencerme -algunas con éxito- de que nos tenemos que diferenciar. Que nosotros somos una marca. Y estamos vendiendo un producto. Y tú tienes un estilo impresionante, nena, solo tienes que pulirlo. Y cómo me dolían esos vídeos virales de peña haciendo canciones con sus logros profesionales dentro del metro PARA PEDIR TRABAJO (yavestú). También recordé toda la soledad que conlleva esta competitividad. Lo mal que te deja la cabeza. Como si estuvieses permanentemente en un casting de OT pero eh que te quede muy claro que Rosa ganó por ser diferente porque era “lo justo” AUNQUE LUEGO QUIENES TRIUNFARON DE VERDAD FUERON BUSTA Y BISBI, eso sí, si te la hubieses encontrado en un garito “siendo solo una cualquiera” probablemente te hubieses reído de ella. Es que al final lo bueno de los realitys y de los talent shows es que suelen ganar los más pringados porque en el fondo lo que queremos ver es la misericordia que nos gustaría que toda la sociedad tuviese con nosotros. Y ésa es la maravilla de los realitys, que toda nuestra mierda sale a relucir. Y es por eso (creo) que muchos de los que son considerados -y se consideran- grandes pensadores repudian estos formatos, porque en el fondo se dan cuenta de que están donde están más por una cuestión de suerte que por el mero hecho de merecerlo realmente. Ya escucho en sus cabezas el “sí hombre, 10 años currando gratis y poniendo cafés a los que mandan para que luego venga uno en un reality y con 3 meses me joda todos mis esfuerzos de ascender”. Es odioso porque te piden que seas normal y que te autodefinas constantemente en función de lo que no tiene el otro para luego sentirte frustrado porque siempre quieres más. Está todo conectado pero en plan MAL. Ay, y si solo fuese una leyenda urbana pero claro, luego te lees libros de autoayuda u otros como los de Risto Mejide, por ejemplo, el #Annoyomics (que hay que leer de tó) y ya te ha convencido de que tienes que ser diferente por cojones si quieres sobrevivir. Mira, no sé. Será que yo me creí muy fuerte que una loba podía amamantar a Rómulo y Remo en vez de comérselos. Y mil historias.
Pero yo no había venido a hablar de esto -creo-, yo había venido a hablar de la importancia del -ahí va nuevo concepto- YATÍISMO. Es muy necesario no tener miedo de compartir este tipo de pensamientos. El poder sentarse con alguien y decir: “joder, qué puta mierda” en vez de ponerse en plan coworking. Es necesario vomitarlo todo para ser conscientes del entorno en el que estamos. Porque la estrategia está en convencernos de que nos diferenciemos hasta el punto en el que no tengamos más nada en común entre nosotros. Para que nos miremos los unos a los otros con cara de perro rabioso. Para que no seamos capaces de verbalizar nuestros miedos por miedo a que nos dejen de lado y sobre todo para que no nos unamos en contra de los mismos. Y esto sí que no. El YA TÍA/O es necesario. Coged a vuestros amigxs afines. Abrid una birra. Ponedlo absolutamente TODO a parir. Y el resto  ya saldrá solo.

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