Todo depende de ti (YA, CLARO)

Últimamente leo comentarios de recientes adictos al deporte (digo recientes porque hace no más de 5 años los veía con todo el pedo tirados en la calle en sus fotos de facebook) muy despectivos hacia la gente que no sigue sus rutinas y que está fofa/gorda/no tan buena como ellxs. Cosas del estilo “si no tienes una vida sana eres basura y toda esa gordura te la mereces” hacen que me cabree. Me cabreo mucho. No por el hecho de que naturalmente lo ideal es estar sanos y que la obesidad es la mayoría de las veces un problema  -en el tema de salud, metabolismos y un largo etc no voy a entrar porque como me pasa con muchas otras cosas NO TENGO NI PUTA IDEA- si no porque sus posturas se fundamentan en el maldito mantra “si quieres puedes/todo depende de ti” que odio. Y lo odio por una simple razón: NO es verdad. No todo depende de ti si no de la libertad de la que dispones para hacerlo. Hace tiempo también decía que No me gusta correr no por el simple hecho de echarse unas carreras y volver sudadito a casa que oye, seguro que está muy bien, si no por toda esa filosofía que se está desarrollando en torno al deporte.

Por una parte, la cultura consumista del bienestar está de moda. Si lo mejor de salir a correr es que no te cuesta ni un duro ya se encargan los grandes pensadores del dinero de no solo ponerlo de moda si no de hacer que gastes para hacer algo que en un principio te estaba costando cero euros. ¿Cuántos runners veis hoy en día sin cuentakilómetros o ese brazalete molón para llevar el Iphone? ¿Dónde están las míticas camisetas viejas de propaganda de tabaco y marcas alcohólicas que hace unos años eran los outfits estrella que me ponían SUPER CONTENTA?

Luego, también hay que entrar en el maravilloso mundo de la alimentación. Los años de estar en el Mc Donald’s o en el Burger King orgulloso de zamparte una hamburguesa que seguramente le va a hacer mucha pupa a tu corazón han pasado y ahora parece que hay que ir a por un Menú King Ahorro con pasamontañas y meterlo en una bolsa del Decathlon para que no te señalen por la calle. Soy superfan de los vegetales. De los huertos. De las cosas caseras. Es pensar en la carne llena de nervios del Mercadona y me entran ganas de vomitar solo con pensarlo. Pero aquí surge otro problema: comer sano es otra de esas cosas que no se puede permitir todo el mundo. Solo hay que darse una vuelta por los mercados que venden estos productos que hacen que Chicote se toque solo con olerlos. Hay casos en los que comprarte un calabacín ecológico puede hacerte pensar muy seriamente en pedir un préstamo a Cofidis -NO LO HAGAS NUNCA, NUNCA-. ¿Cómo? ¿Que si no me lo puedo permitir que me haga un huerto? Claro, pero para ello necesito ESPACIO y TIEMPO, y volvemos al inicio: la libertad.

La libertad no es más que el tiempo del que dispones para hacer lo que te sale de los huevos quieres. Alguien que trabaja mucho y cobra poco y nada, difícilmente podrá permitirse pagarse el gimnasio ni llenar su nevera de comida ecológica. Difícilmente podrá comprarse ropa deportiva molona. Cuando esté de camino a casa después del trabajo, lo más seguro es que esté tan reventado que ni siquiera querrá hacerse la cena y se parará en el badulake a por un kebab. Y le resultará complicadísimo levantarse pronto el único día que libra para irse a correr cuando puede pasárselo en el sofá, o viendo la tele, o emborrachándose, o quedando con sus amigos si es que coinciden los horarios laborales, o haciendo CUALQUIER OTRA COSA QUE NO CANSE DEMASIADO. En este caso, me gustaría hacer especial mención a las madres, sobre todo por la presión que se ejerce sobre ellas para que recuperen la silueta después del parto y otras típicas cosas que suelen decir hombres que, lógicamente, no van a parir en su vida. La mayoría de madres que recuperan su cuerpo pre-parto suelen haber dispuesto del tiempo disponible para hacerlo. Si estás sola, si trabajas, si tienes un hijo al que vas a tener que dedicarle tiempo -porque no tienes a nadie que te lo vista como Ana Mato-, probablemente sea muy complicado hacerlo hasta que el crío pueda valerse por sí mismo -que en muchos años eso suele ser cuando se va de casa, porque sí, que tu madre sea siempre la que hace la comida, la que limpia, etc, es otra cosa que QUITA TIEMPO-.

En conclusión, querido ser humano que últimamente te ves muy guapo porque has empezado a hacer deporte y tienes disponibilidad laboral y económica suficiente como para pagarte los viajes para hacer todas las maratones del territorio nacional y luego subir tus fotos al instagram con tu botellita de Aquarius, no nos eches la culpa de que no seamos tan guapos como tú, no nos digas que estamos en igualdad de condiciones porque el deporte es meritocrático porque NO LO ESTAMOS y aunque todos queremos ser Beyonce no todos tenemos la pastica y el tiempo para hacerlo. Así que no vomites encima de nosotros, hazlo en las estructuras que hacen que no podamos hacer lo que nos da la gana la mayoría del tiempo como haces tú.

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