Porfi Mario

Lo mejor de estar con la regla es esa superioridad moral que te otorga en la que te crees consciente de estar viviendo un infierno, una guerra interna psicodélica y macabra mientras todo el mundo sigue su curso. Y tú ahí, haciendo como si siguieses también. Pero no. Y todos los problemas de los demás de parecen una tontería. No estás sola hermana: es que lo son. Una gran tontería. Malditos aquellos que nos hacen escondernos cuando tenemos la regla, que nos hacen “comportarnos” cuando en realidad estamos en el SUMMUM de nuestra lucidez y cómo no, que somos milagrosas y psicomágicas -vale igual esto ya es hardkoreta-. Ahora en serio, no es que haya sido nunca especialmente pudorosa ni que me avergonzara nunca de tenerla, pero sí que he tenido esos comportamientos tan típicos -ahora ya no, por suerte- de esconder el tampón con el puño como si fuera una bolsita de ANTRAX o un concentrado de GRIPE AVIAR o peor aún UN AUTÓGRAFO DE LOS CAÑOS. Pero como dice su HITAZO: “piensa en tiii, vales mucho piensa en tiii” y añadiría un QUE TE LA SOPLEN LOS DEMÁS. ¿Por qué mierdas tengo que esconder algo que ha hecho que tú estés en el mundo, mamabicho? (se nota que vi Talento de Barrio el otro día y tengo los insultos de Puellllto RRRico tope al día)

El mundo necesita muchas menos tonterías (también necesita MUCHO MENOS TRABAJO) y si hay alguien en el 2015 que se presenta para presidente de algo (la comunidad de vecinos de Montepinar incluida) LO MÍNIMO es que no muestre desprecio por algo tan sagrado como nuestra sangre. Sí. Hablo de Donald Trump. El frikazo yanki que cuando se siente intimidado por una mujer lo único que le sale decir es que fijo que “estaba sangrando por ahí”.

¿Loca del coño yo? ¿estáis seguros?

 No, a ver, es que esto es muy serio ya. Los locos del coño son ellos. Y lo sabes. Por eso me parece fascinante y maravillosa la iniciativa de twittear en directo tu regla y etiquetar al viejo Donny. Porque juntas somos más. Y porque no son una excepción, es que el mundo está lleno de especímenes como este engendro. Porque hoy en día todavía hay chicas que tienen que hacer sus cosas a escondidas, que no pueden salir de casa, que pillan infecciones de la hostia o peor aún, que no pueden pagar las compresas y los tampones porque SON CAROS DE COJONES.

Y pese a que odio el mundo runner, la maravillosa Kira Gandi se ha ganado mi patata (compréndase en ambos sentidos, el italiano y el castellano) corriendo una maratón sin tampón ni compresa ni ná, sangrando a tope como una campeona.

PERO, y aquí viene la conclusión – propuesta mongola, me gustaría ir un poco más allá. Creo que deberían resarcirnos por todos esos momentos en los que hemos sentido vergüenza por ser como somos. Por los que nos han señalado en clase cuando nos bajaba la regla de golpe y teníamos ese manchurrote tan doloroso en el culo. Por aquellos que en el instituto nos robaban las compresas y las pegaban por las paredes y joder, tío, que cuestan pasta. Hoy quiero confesar que estoy enamorada. Bueno, a ver. Que tengo un problema muy serio con la película de 3 metros sobre el cielo. Versión española. Concretamente tengo muchos problemas con Mario Casas. Estoy enamorada. No quiero, pero no puedo evitarlo. Es verle con esa moto y aunque sea un machifufo de los huevos es tener la regla y tengo que ponerme a ver fotos suyas. Hoy, me ha dado tan fuerte que no he podido evitar ver la peli. Así que, he decidido, que no estaría mal, ya que nos ponemos con estereotipos y moñadas, que Mario Casas te llevara a casa tarrinas de helado de chocolate (del Hacendado mismo, bien rico) montado en ESA moto y con ESA sonrisa y con ESA chupa de cuero. Eso sí, que ni se le ocurra llamarme fea porque le puedo partir la cara pero bien. No, en serio, por favor, que alguien haga un change.org para que Mario venga. Aunque solo sea el primer día de regla. Luego ya me apaño yo. Puedo pasar datos de mi app menstrual y soy super regular, super constante, super puntual. Por favor, Mario. Si lees esto, compensa a las mujeres -por lo menos a mí- todo lo malo que nos han hecho pasar y tráenos un heladito. Y danos un abracito. Porfi.

MARIO ESTOY SANGRANDO DE FELICIDAD T K M NO CAMBIES NUNCA

 

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Un comentario en “Porfi Mario

  1. Pingback: 2015 perdona si te llamo Mario Casas |

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