2015 perdona si te llamo Mario Casas

Mi manera de enfrentarme a la vida sigue siendo la misma

Yo sé que os pasáis el año entero esperando este post así que sé que me he estado haciendo la interesante dejándolo para el último día (no es que sea incapaz de seguir un ritmo en nada en esta vida) pero ahí va. Bueno, el 2015 en general ha estado bien, bastante redondo como pronostiqué cuando acababa el horrible 2014. No he hecho nada reseñable ni digno de merecer un Nobel, y eso está bien. Sí, amigos y amigas, no puedo decir “pues he leído los 200 libros que quería” “pues he escalado el Everest como me había prometido” “pues he hecho caca en más de 20 países diferentes”. No, nada de eso. Y es que si hay algo que he aprendido del 2015, es que hay que compaginar los sueños complicados como ganar la lotería (me niego a llamarlos imposibles) con los sueños comunes, como, por ejemplo: voy a ir al trabajo y no me va a amargar ni dios. Y en cuanto a sueños comunes lo he petao. Queridos desconocidos -me gusta pensar que nadie nos va a conocer nunca del todo, me gustan los secretos y me gusta descubrirlos- he llegado a la conclusión de que lo que realmente mola no es ponerse objetivos chachis, en plan “me iré a un bolo de Ylenia a gritarle que la amo” si no ver lo que no nos ha gustado del día/semana/mes/año anterior y simplemente coexistir. Prescindir de las batallas imposibles, dejarlas en el cajón a la espera de ser más fuertes y guardar fuerzas para las batallas que sí podemos ganar (esto lo he aprendido jugando al Risk). Abrazar el caos como forma de vida y sí, practicar el no hacer la mayoría de las veces también es una forma de hacer, de situarse, de razonar una estrategia para destruirlos a todos cuando menos se lo esperen (esto es más mi táctica de sándwich de la muerte en el parchís).

ABRAZAR EL CAOS

ABRAZAR EL CAOS

Lo que quiero decir es que en esta época en la que todo el mundo está constantemente compartiendo lo que hace como si fuera un hito en la historia del ser humano moderno no tienes por qué sentirte mal por no estar marcando una diferencia en ningún sitio. Probablemente lo estés haciendo en la mente de alguien. Disimula, dale al postureo, adáptate a la normalidad para que no sospechen de tus verdaderas intenciones (incluso si tus intenciones son psicópatas / Dexter te amo) Lo que me llevo de estos 2000 es que las mejores situaciones aparecen de la nada, cuando menos te lo esperas y sobre todo cuando no puedes compartirlo en ningún sitio porque eso sería abrirse demasiados frentes. Aléjate de todo lo que no te interesa, acércate a ti pero no hagas de ti mismo un personaje. Y si eres tía escucha tu yo interior en los días de regla, en serio, si algo me llevo DE VERDAD del 2015 es el rollito trascendente que le he dado a mi menstruación. He descubierto que la mayoría de las veces “utilizaba esos días” para decir lo que realmente pensaba y cómo lo pensaba sin sentirme culpable porque tenía una coartada: LA REGLA. Pues no, tronca, que sepas que la regla es una revelación, un simulacro de muerte en el que por fin viendo la luz al final del túnel te enfrentas a lo que no te mola y vas y lo sueltas. La putada es que luego tienes que volver a ver la luz normal, la mayoría de las veces la luz de tu móvil y convivir con lo que has dicho. PERO ESTÁ BIEN ESA PERCEPCIÓN, SABER QUE ESO ES LO QUE REALMENTE PIENSAS, PROCESARLO Y DECIRLO. ESTÁ BIEN NO SENTIRSE MAL POR DECIR BURRADAS TAMBIÉN EH.

Todo en su justa medida. Sienta bien decir que no te la gana. Es fabuloso ser testigo de una guerra inminente y ver que sí, que mucho bribribri y mucho era del cambio pero que luego NADA ES NUNCA PARA TANTO. Y no pasa nada si para sobrellevarlo QUIERES BAILAR REGGAETON. Es perfecto tener esa conciencia de tu entorno porque eso te permite respirar sin miedo a quedarte sin aire, sonreír sin miedo a que alguien te consuma el alma a base de males de ojo e invocar a los mil demonios sin pensar que quizá es inapropiado. Ha estado bien este 2015 porque en ningún momento le pedí nada, ni le hice firmar un contrato, no tuvo que satisfacer ninguna expectativa, dejé que se desarrollara conforme quisiera y compartí  con él mis visiones, lo que no me parecía bien y por dónde prefería ir yo. Me fue bien con el 2015 porque le di la libertad de expresarse, llevándome pequeñas pero muy gratas sorpresas y en serio, deberíais probarlo.

2016 y yo en una imagen

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2 comentarios en “2015 perdona si te llamo Mario Casas

  1. No entiendo porqué nadie ha dejado un comentario aquí porque es un post GENIAL!!! Yo me identifico un 99,9% con todo lo que dices. Será por qué soy capricornio? Abrazo.

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