¿Por qué nos hemos convertido en hooligans?

Ríete tú de los Barra Bravas, lo que viene siendo el entorno social ahora mismo da bastante miedo. En este post no pretendo tomar partido de una parte u otra, simplemente intentar desarrollar cómo hemos llegado hasta aquí, usando para ello mi propia experiencia porque básicamente soy muy consciente de que no dispongo de toda la información de absolutamente nada que no no sea mi vida (y ya es decir).

En la corta historia de internet  (vivida por mí, claro) podemos dividir 3 fases básicas en las comunidades virtuales de opinión/comunicación/procrastineo:

1.  Cuando podías ser no one a lo Arya Stark

Para acceder a la gran mayoría de estas comunidades (en mi caso eran el chat de las Tres Mellizas y los foros de Operación Triunfo LOL), simplemente había que poner de manera opcional un nombre de usuario, y si no querías, podías ser perfectamente Anónimo2948482 y no pasaba nada. También podías ser Anónimo23923 hoy y Notananónimo1234 mañana. Cero problemas. Algunos de los portales tenían un código de comportamiento establecido un poco con la colaboración de los usuarios más activos y los responsables del propio portal. El cumplimiento de dicho código de comportamiento estaba protegido por otros usuarios que eran escogidos como administradores del canal. ¿Qué ventajas suponía esto para los usuarios? En primer lugar, el anonimato. No identificarse siempre lleva consigo un halo de cobardía, y quien se empeña en salvaguardar su intimidad casi siempre es visto como alguien que tiene algo de esconder. Supongo que la desconfianza a quien prefiere no mostrar su rostro es algo inherente al ser humano, si no, ¿de qué iba a salir el refrán tirar la piedra y esconder la mano?: evidentemente de la insufrible manía que tienen los anónimos de hacer el mal. Sin embargo, es curioso que el anonimato no se vea de la misma manera en otros aspectos de la vida pública, como por ejemplo cuando se vota. En este caso, se entiende que el ciudadano que va a votar puede sentirse coaccionado o intimidado por múltiples motivos: no compartir el sentir de la mayoría pensante, no querer que se sepa su opinión en forma de papeleta. Bien. Eso es exactamente lo que empieza a pasar en los foros y las comunidades: llegan los usuarios con daddy issues a insultar a destajo a quienes no piensan como ellos. Nada que no ocurra en la realidad, sin embargo, ahora gracias a la pantalla estos trolls no tienen ni que limpiarse los salpicones de sangre de la cara. ¿Cuál fue la solución más popular? Pues parece ser que la que se viene tomando casi siempre y es la más fácil y restrictiva: en vez de intentar aislar e ignorar a los trolls para seguir disfrutando de la seguridad que nos ofrece el anonimato, se decidió dejar de lado esa opción (que por otro lado poco después entendimos que poco servía a las empresas) para ir hacia la nueva era del registro de datos y las cuentas de usuario.

2. Nickname y contraseña

Esta historia es reciente y todavía la podemos usar de alguna forma en algunas (cada vez menos) páginas web. A partir de este momento, quien quería participar en los distintos foros de debate de cualquier índole, debía introducir un usuario y una contraseña enlazada a alguna cuenta de e-mail, que era sólo suya e intransferible. De esta forma se acababa con las suplantaciones de identidad (recuerdo gente un poco loqui en los chats del irc_hispano que tenía su sesión iniciada puto siempre por el miedo a que entrara alguien y le robara el nickname girl wtf) y quien no cumplía con las normas de comportamiento era baneado y exiliado al olvido. Afortunadamente, todavía podías preservar tu identidad mediante un apodo aunque estabas enlazado a los datos que habías compartido en tu cuenta de e-mail (creo recordar que en ese momento no había mucha historia). Esta etapa fue medianamente feliz (-al menos para mí-) hasta que Mark Zuckerberg decidió no salir a socializar con sus amigos de la uni y prefirió quedarse en su habitación encerrado con toda la bajona para crear Facebook.

3. RRSS fase I: Facebook y Tuenti

Esos maravillosos e inconscientes primeros años de las RRSS fueron sin duda los mejores porque descubrimos que nadie tenía sentido alguno de la propia imagen y/o reputación en internet. En estos tiempos podías reencontrarte con familia con la que no te hablabas desde hace siglos (y entender por qué), ver a tu jefe poner comentarios estúpidos en sus estados o que él y tu madre te vieran bastante perjudicada en las fotos del sábado noche. Todo transcurría entre Tuenti y Facebook, que como bien sabemos todos exigen la identificación real del usuario –> empezaban los usuarios con nombre y apellidos y un buscador a modo de páginas amarillas en el que con sólo poner un nombre podías saber si estaba o no estaba en facebook/tuenti y ver su perfil –> ¡¡ERROR!!

En ese momento quién lo iba a pensar, estábamos con el subidón del marujeo y la falsa apariencia de unión muy parecida al sentimiento que te deja ver Hay una carta para ti, pero desde mi punto de vista, éste fue el principio del declive.

4. RRSS Fase II: las empresas empiezan a asomar la cabeza

Afortunadamente Tuenti un poco aka el Snapchat de los millenials murió el año pasado. Era la red social más de borrachera y ligoteo, pero evidentemente no podía durar mucho ya que pronto la gente se iría de Erasmus y Facebook era la red social más internacional. Y así fue como llegaste aquí, con 20 o 50 personas en facebook que conociste de fiesta y no volviste a ver en tu vida. Facebook empezó a pedir más datos personales PARA PROTEGERTE MEJOR (es muy el lobo de caperucita) y empezó a jugar con esos datos para ofrecérselos a las empresas, esto es sabido por todos y probablemente cualquiera lo explique mejor que yo en otros blogs. Empezaron a surgir otras plataformas como instagram, linkedIn, milanuncios (jajaja es bromi) y proliferaron las descargas de apps en nuestros móviles (acceso a nuestra cámara, contactos, etc y nosotros dándole al #ok).

Ahora sí que estamos pillaos y coincidiendo con la patética crisis universal y absoluta que peta en 2011, empezamos a tomar conciencia de nuestra imagen virtual y nos preocupamos de construirla para hacernos más dignos de ser empleados modélicos (remember 5 millones de parados). He aquí el primer problema: adoptamos la misma personalidad que ejecutamos en el trabajo (al que me diga que es igual en el trabajo que fuera le doy un besito en la frente) en nuestras RRSS. Teniendo en cuenta que las RRSS son eternas, este comportamiento se dilata y extiende en el tiempo, borrando y pervirtiendo la frontera del estar en el trabajo con la del tiempo libre, convirtiéndonos en un producto con múltiples facetas que puedes seguir o no, tener de amigo o no, ser fan o no. Tú vida personal ya es un punto más del proceso de selección y debes estar a la altura, ese último chupito de tequila te puede arruinar la vida. Juraría que todo este salseo constituye el caldo de cultivo para el posterior resurgir del pensamiento positivo, el liberalismo llevado al extremo y el coaching, entre otros.

5. La actualidad

Esta tendencia a la marca personal ha ido creciendo, provocando la aparición de un gran número de usuarios que efectivamente, se han convertido en estrellas influyentes (y con mucha pasta) a base de likes.  El mero hecho de exponerlo no supone un juicio negativo por mi parte, pero sí me preocupa la división extrema  y simplista de las opiniones y sentimientos de la gente que esta situación está creando ahora y que creo que aprovechan y retroalimentan a la perfección los medios de comunicación tradicionales (en manos de oligarquías, yatusabeh). Si bien las redes sociales crean una aparente ilusión de pluralidad, donde la censura es imposible, constituyentes de una alternativa real a los medios convencionales democratizadores (la información ahora no tiene intermediarios), dicha democracia virtual brilla por su ausencia. Es cierto que puedes decir/denunciar lo que quieras, pero los señores de las redes sociales han sido lo suficientemente inteligentes como para acotar esta libertad en base a dos estrategias: en primer lugar, crear un sistema de promoción de aquellos contenidos que son más gustados/compartidos por parte del resto de usuarios, en segundo lugar, la posibilidad de forzar esa promoción mediante el pago por visibilidad en las redes (fundamentalmente utilizado por empresas pero también para personas-empresa “yosoymipropiamarca”).

¿Qué significa esto? Significa que la opinión de Jordi Évole sigue contando más que la tuya, que tienes 3 retuits y dos son de las dos cuentas de twitter de tus padres. “Pero hay gente que no era famosa y ahora tiene muchos seguidores y son influencers”, correcto, y seguramente mucho tenga que ver con su personalidad, pero también con la forma de construir sus contenidos si se me permite la expresión a lo “clickbait style”. “Pero yo puedo escribir lo que quiero y si no es compartido es que no gusta” es que a ver, todas las opiniones que vengan desde el respeto deberían ser bienvenidas y escuchadas, y probablemente, si tus opiniones no son atractivas para el resto o peor aún, recibes odio y ataques, dejarás de compartirlas –> te autocensuras tú solito pero internet is democrasia.

Conclusiones: ¿qué suponen las RRSS para la pluralidad de opiniones y la “democracia”? 

Las redes sociales están estratégicamente estructuradas para que sigas a quien te gusta. Alguien que te gusta y con quien te sientes identificado, probablemente tenga opiniones y pensamientos políticos que coinciden a la perfección con tus propias convicciones. IT’S A MATCH! A base de likes y hooliganeo de clics, le haces saber a esa persona que es THE VOICE OF THE GENERATION. Esta persona y tú os alienáis el uno al otro, os sentís reconfortados porque hay alguien que os entiende y cada vez sois más. Lo único que te diferencia a ti de él/ella es que el influencer tiene muchos seguidores a los que hacer sentir seguros de sus opiniones y en definitiva, orgullosos de haber nacido. En cuanto al plano de los círculos más cercanos, mi visión se entiende mejor con un ejemplo: pongamos que trabajas con Pedro y no opinas para nada como él, sólo tienes que ver lo que comparte en facebook. Eso te aleja de Pedro, probablemente antes del facebook te hubieses mantenido en una postura neutral (seguro que jamás os hubieseis acercado más de lo estrictamente profesional y por lo tanto no te generaría ningún sentimiento) pero ahora le odias y le quieres borrar del facebook y del mundo real, y cada vez que lo veas en el curro tu úlcera se hace un poquito más grande. Ya me dirás tú si mereció la pena agregarle cuando te lo sugirió tu amigo Zuckerberg.

En definitiva, este subidón de que te den siempre la razón y si no te elimino que crean las redes sociales, en el que no hay ningún tipo de cuestionamiento de la propia ideología si no palmaditas en la espalda, polariza y uniformiza de manera E N F E R M I Z A y tremendamente P R E O C U P A N T E la opinión pública a la vez que silencia aquellas más neutrales o dubitativas. En la línea de lo que escribo aquí lo explica perfectamente la ganadora del Premio Anagrama de Ensayo Remedios Zafra en esta entrevista “La falta de tiempo para exponerse a ideas ajenas (“las redes contribuyen a hacer más visible lo que ya pensamos, porque tendemos a rodearnos de los que piensan como nosotros, y eso alienta a posicionarnos en un lado y otro de las fronteras”, lo que “deja fuera conceptos como la tolerancia”)”. ¿Qué podemos hacer? Pues ni idea. Si lo supiera no estaría aquí. Creo que esto va a ir a más. Lo único que podemos hacer es intentar escuchar al otro, aprender de sus visiones y si de verdad creemos que nuestra postura es la más sana para el conjunto de la sociedad hay que trabajar desde la comprensión y la pedagogía para ayudar al otro, nunca caer en la descalificación porque está claro que sólo nos aleja más al uno del otro. Ah, y pensar un poquito antes de opinar sin dejarse llevar por la inmediatez estaría bien también.

 

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4 comentarios en “¿Por qué nos hemos convertido en hooligans?

  1. Pingback: Ensayo: Voy a leer 1 libro al día durante 7 días - La Sarishe

  2. Muy buena entrada. La verdad que, supongo que al igual que tantas personas, nunca había pensado en toda esta historia desde el principio hasta la actualidad, pero hay varias cosas que he aprendido o que ahora veo más claras al leer tu texto, por ejemplo hasta que te he leído no había caído que el inicio de Facebook y Tuenti era el inicio del describe, y es cierto. Yo tampoco tengo una respuesta a “¿Qué podemos hacer?”, supongo que pararnos a pensar, que es la opción que dices, es la más acertada.
    Luego me ha surgido una pregunta, ¿cuándo entró youtube, y en definitiva el video-blog, en esta historia? ¿En qué punto pasó? Quiero decir, los influencers son gente que supieron posicionarse bien y algunos en redes sociales vinieron de youtube, la cosa es ¿cómo han llegado los youtubers para quedarse de tal manera que ya es raro quién no esté suscrito a varios canales de youtubers? ¿Y luego si los hooligans de youtube fueron antes de las redes sociales o después? En fin, preguntas traigo, pero no más respuestas que aportar. xDD

    • ¡¡Hola!!
      Pues sí, el tema de los blogs creo que nació complementariamente con todos los chats, etc, aunque esto me lo estoy sacando de mi propia experiencia, cero fuentes xD.
      Recuerdo el inicio de youtube con mucho cariño como una especie de lugar donde poder encontrar VÍDEOS DE PRIMERA. Si tenemos en cuenta por ejemplo a elrubius como youtuber máximo (ahora tiene 26m de suscriptores), él empezó a hacer vídeos describiendo sus jugadas, creo que ni siquiera mostraba su cara. Yo creo que complementariamente al “personalismo aka narcisismo” de las RRSS empezó a perderse el miedo a exponerse. En mi caso por ejemplo, para mí hace 10 años cuando empezaba a “chatear” habría sido impensable que la Saryn de 2017 se pusiese a compartir vídeos personales en internet. Y ahora lo hago de vez en cuando sin problema.
      El punto es, creo que los primeros youtubers llegaron ahí un poco sin querer, que es un poco lo que le pasa a elrubius que se le nota que ya no sabe qué hacer con todo esto, un poco “está guay me ha dado cosas que jamás hubiese soñado que podría tener pero nunca lo pedí”, especialmente porque su vida personal está jodidísima -le siguen hasta paparazzis wtf-. No es el caso de Dulceida, influencer patria y que su estrategia está totalmente estudiada, o lo mismo pasa con la italiana Chiara Ferragni que hace menos de 6 meses se estaba comprando un casoplón en Los Ángeles que lo flipas.
      En definitiva, creo que la situación en la que estamos ahora habría sido impensable sin la personalización de los usuarios de internet que ya no tienen nicks rollo Calientito87 si no que tienen nombres y apellidos. Ahí entró muy bien el capitalismo, y si te fijas, ahora mismo las rrss no dejan de ser un poco unas revistas del corazón en plan JARDKORE, donde se venden experiencias de vida pero también ESTILOS DE VIDA (influencers). Y eso es perfecto para ir metiendo una infinidad de productos y servicios 😥

      Estoy releyendo esta parrafada y CREO que no he contestado a nada de lo que decías jajajajajajajajaja #domingueo #empanada

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