El porrito después de los 20

“Lo importante en la vida es que consigas ser señora”

Boris Izaguirre

Vuelvo al ruedo dándome golpes con absolutamente todos los muebles de la casa que me conducen al baño como un becerro despavorido, como ese porrito mal liado que te fumas con tu amiga de la infancia pensando que es una buena idea pero luego resulta que no, que quizá cualquier tiempo pasado está bien que se quede como está.

En este tiempo he conseguido dejar de lado la mitificación del ayer sin llegar al límite del rechazo, aprendiendo a convivir con la nostalgia de una manera que no interfiera con el presente, al menos, que no lo contamine llenándolo todo de miedo y recelo.

Y justo cuando decido perfilar el visor y acotar el foco de atención de los recuerdos, mire a dónde mire sólo veo revivals, referencias y reboots. No sé si será que, después de las reivindicaciones de 30 segundos y medio y los tatuajes en latín no nos queda otra que llorar abrazados a un cojín fluffy mientras gritamos entre sollozos No sé si quedan amigos ni si existe el amor, si puedo contar contigo para hablar de dolor. Si preferimos como sociedad volver atrás porque aún en el dolor ya sufrido nos sentimos más seguros al sabernos supervivientes del mismo.

Pensar que somos una generación de tarados es tan básico como los make up tutorials de @nikkietutorials -no tea, no shade only aburrimiento-, una vez leí que los padres son importantes porque son el primer muro de contención de rechazo, el primer espejo en el que nos miramos y decidimos las cosas que no queremos ser. Me reí, porque pensé que en parte es cierto y en parte es un soplo de aire fresco para todos esos padres que no dan la talla, ni lo intentan. No lo sé, pero lo que sí sé es que no me gusta buscar culpables porque mi dedo índice siempre acaba apuntándome a mí misma.

Y supongo que ese sí debe ser el principal problema, el ser incapaces de aceptar nuestras propias culpas y el terminar siempre buscando las culpas y los errores de los demás -hola, twitter-. Debe ser porque todas nuestras figuras de referencia básicamente nos dijeron que vivíamos en una época dorada y que si no triunfábamos es que éramos unos retrasados. Debe ser difícil masticar todo eso con criterio cuando te pasas 20 horas en el metro a la semana para ir a un curro que no te gusta. Pero quizá sólo estoy volviendo a hacer un ovillo de hilos inconexos, ¿SOY YO O TODO VUELVE A DANI MARTIN Y AMAIA MONTERO? Madre mía, con lo bien que iba este post.

Sólo venía a decir que NO tengo miedo de los retrocesos porque por mucho miedo que den quiero creer que no son más que reseteos colectivos en los que necesitamos reencontrarnos con algo que ya fue para darnos cuenta de que ya pasó -como los exs, si es que es bien fácil- que CONFÍO plenamente en la fatiga crónica que nos arrastra al sofá para inflar con más fuerza las palabras y relajar los puños, porque por desgracia sé que a veces el cuerpo va y no sabes cómo pero tiene unos trucos guapísimos que no te dejan que tumbes nunca. QUE sí, es una putada tener que escuchar tremendos comentarios PERO QUE SÉ que serán tan pronto silenciados por una GENIALIDAD que saldrá como cuando peta el botón de tus vaqueros preferidos, un poco con dolor y de una manera inesperada pero al final era lo mejor para los dos, y lo sabes. QUIERO CREER Y CREERÉ, porque paso de ponérselo fácil a estos payasos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s