Pelo acrílico, cuero y tacón

PUES ECHO DE MENOS TU MALETERO DE MATAR ❤

POR QUÉ FATEMA POR QUÉ. Ya sé que hace tiempo que terminó El Príncipe pero no he tenido tiempo / me ha apetecido hacer otras cosas / no sé por qué tengo que darte explicaciones a ti, joder. Como seguidora del pensamiento filosófico de la Escuela de Telecinco, por el cual ver realitys y series chorras sin ningún tipo de intención didáctica te hace menos mala persona que ver una tertulia política de cualquier canal -un sabio ilustre me dijo en sueños “intenta esquivar todas las balas que puedas y si no puedes, pues que al menos no vayan directas a órganos vitales”- me siento, una vez más, bastante triste y decepcionada con la última temporada de El Príncipe, sobre todo con lo totalmente INÚTIL y ACCESORIA que resultó Fatemita de mis amores. Me gustaría dejar claro que para hacedorasdecaquitaenmomentosextremos aquí estoy yo, pero joder, Fatema, que son efectos especiales, ¡que te matan de broma! Lo dicho, que me hubiese gustado mucho que Fatema hubiese cogido las riendas de su vida y en vez de ir aguantando y sufriendo de manera pasiva para que no mataran a más gente querida, simplemente se hubiese convertido en una terrorista del amor y los hubiese matado a todos. Y que Morey hubiese limpiado todas sus huellas. Y que luego se hubiesen ido a Noruega. Bien, era algo fundamental para mí conciencia dejar este deseo por escrito.

En la línea del estar harta de esta nueva moda de ser mazo responsable y consciente del mundo que te rodea (SPOILER: 1, 2, 3 te estás engañando otra vez), por la cual sólo con respirar ya formamos parte del sistema y por eso debemos sentirnos terriblemente mal, me he ido del Twitter. Al principio noté que tenía una costumbre asquerosa de verlo como 20 veces al día, que fueron las que intenté mirarlo con el móvil hasta que volvía a recordar que me había ido. Sí es cierto que ya no tenía un lugar para poner mis gifs de One Direction, pero bueno, lo pude soportar. La tranquilidad de no estar constantemente juzgando comportamientos ajenos de manera indirecta (bien porque fulanito acaba de pasar este artículo sobre lo chungamente cómplices que somos en esta explotación o porque menganitor #miratecuenta en su hilo de 50 tweets -en serio, hazte un blog- algo super interesante que no sabíamos y tenemos que leerlo sí o sí y generar un debate MASIVO pues PEREZA) y sobre todo la posibilidad de no estar viendo constantemente la incoherencia de muchos que van cambiando de pensamiento según esta nueva corriente tuitera te haga más EMPLEABLE o no pues oye, que definitivamente el Twitter molaba más cuando lo único que hacías era enviarte mensajes privados PICANTONES con gente desconocida (y ya es decir). Otra cosa que llevo mal no, fatal, es la humillación pública, el típico con muchos followers que va de matso buena persona que humilla al matso casurro de 70 followers que le ha insultado retuiteando su tuit para que todo el mundo lo lea y le acribille. El señalar al tonto para hacerte el guay gracias al maravilloso efecto CONTRASTE no te hace mejor persona. Formas parte de la misma mierda, asqueroso, y lo sabes.

MI NOVIO ❤

BUENO QUE ENVERDAT ME HE IDO PORQUE NI DIOS ERA TAN FAN DE UAN DAIRECTCHON COMO YO Y ESO ME DUELE. El futuro está en snapchat, en compartir cosas que no perduran en el tiempo ni se guardan en ningún lado, simplemente por el hecho de querer hacer el chorra y no impresionar a nadie NI PARECER EL MÁS APTO PARA EL PUESTO DE TRABAJO QUE SOLO ESTÁ EN TU PUTA MENTE, JODER. (Es que tengo pocos amiguitos… a ver si pintándolo así os hacéis uno)

Me repito, pero es que seguimos con la historia de engañarnos a nosotros mismos para justificar y asimilar la mierda en la que vivimos y no morir en el intento. Seguimos asumiendo que debemos ganarnos la vida (en serio, leedlo despacio GÁNATE. TU. VIDA., ¿no es muy fuerte esta frase?), seguimos queriéndonos no poco, pero sí MUY MAL, y sobre todo seguimos subiéndonos a ese pedestal de superioridad moral falsísima para ponernos a soltar basura de los que nos rodean. No sé. Llamadme loca, pero sigo creyendo que podemos hacerlo de manera diferente, QUE FATEMA PUEDE MATAR A TODO DIOS ELLA SOLA, que Morey puede ayudarla a limpiar el estropicio y que se pueden ir a vivir a Noruega mirándose a la cara de tú a tú, sin miedo. Que tenemos suerte de que los chavalitos de ahora tengan menos ganas de someterse que los de nuestra quinta y que, con un poco de suerte, puede que ellos sí se libren Y NOS SAQUEN del trabajo asalariado (además son muy marianers, profundamente nohacedistas, y eso los hace grandes y maravillosos). Que si alguien dice de sí mismo que siempre ha tenido unos principios muy claros y estrictos, y que lleva manteniéndolos desde su más tierna juventud, es bastante mala señal. Que evolucionamos. Y la cagamos mil veces. Y que es justo que así sea.

FINALMENTE, voy a aportar un dato para que todo este post de opinión putoasquista de pronto se convierta en CIENCIA. Llevo una semana con el “debo sobrevivir mintiéndome” de Sobreviviré de Mónica Naranjo en la cabeza y no sé, creo que deberíais volver a analizar un poco EL TEMA DE VIVIR ASÍ COMO ESTÁ MONTADO, EN GENERAL.

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La que la caga siempre eres tú, beibi

Ser Capricornio es una dura carga, pero tiene sus cosas buenas. Ésta es la conclusión que saco basándome en grandes estudios como el Horóscopo Negro, los tuits de Esperanza Gracia y mi puta vida, básicamente.

¯\_(ツ)_/¯

La sensación de no estar nunca a la altura de las expectativas, de querer hacerlo bien porque eso hará que merezcas que alguien te quiera (recuerda que te quieren por lo que haces, no por lo que eres, te lo llevan diciendo toda la vida) y quién sabe quizás ese alguien hasta quiera compartir contigo más tiempo del que compartiría con su perro (no os lo vais a creer pero hay gente que hace eso), la obsesión por tener unos principios férreos por los que nada ni nadie pueden pasar por encima y defenderlos aun sabiendo que el resultado va a ser que sigas viviendo en esa pocilga de soledad y frustración pusilánime para el resto de los días, la necesidad de controlar la seguridad y el bienestar de toda la gente que quieres porque así es como crees que deberían comportarse contigo y sí, también meterles unos niveles de exigencia altísimos pero siempre un poco más bajos de los que te pones a ti mismx, sí, todo eso, es ser un Capricornio (o ser cualquier desgraciadx que ha nacido en los últimos 30-40 años).

12651364_1571996179792849_2263953222526218415_nMi experiencia en LA VIDA S.L. siempre ha sido estar un poco en la parra, bajando de vez en cuando a la realidad para pasármelo bien o porque no me quedaba otra pero luego volviendo deprisa a ese lugar tan confortable que es mi mundo. Sin embargo, la realidad no hace más que recordarme que tome conciencia, y cuando me echa en cara eso, también indirectamente (o muchas veces me lo escupe en la cara sin un atisbo de sensibilidad) me está pidiendo que me sienta culpable por esa situación.

LOVE’S THE FUNERAL OF HEARTS AND AN ODE FOR CRUELTY

Si no defiendes a saco esto el mundo arderá en llamas y toda la culpa la habrás tenido tú, humana egoísta hacedoradeselfisincansable. Así es como yo, que deseo ser buena persona siguiendo el manual de la vida que me fue insertado en el cerebro junto con mis demás coetáneos, acabo sintiéndome mal por absolutamente todo lo que hago. Porque contamino, porque no pienso lo suficiente en los animales, porque contribuyo a que se siga explotando a niños, porque gasto el dinero en cosas innecesarias cuando otros pasan hambre, porque gasto agua, porque… YO, YO, YO, YO.

Puedo asegurar que hubo un tiempo en que realmente me lo creí. Que absolutamente todo lo malo que pasaba en el mundo era mi culpa. Que siempre un porcentaje proporcional del impacto de mi huella en el planeta iba a estar ahí, contribuyendo a la maldad. Lo bueno que tenemos los Capricornios como yo, es que cuando la movida se pone grande directamente nos vamos a nuestro mundo a meditar, a estudiar la jugada, mente fría, Risk y alguna que otra cerveza.

Un ejemplar de capricornio en su mundo arreglando su mierda

No todos tenemos la posibilidad de escaparnos, a algunxs la mala conciencia nos persigue en sueños y nos empuja a pasar un tiempo en el baño pensando qué pudo ser lo que comiste ayer para que hoy estés así. Alejarse de la realidad para observarla con la perspectiva suficiente como para que no vomites en tu móvil y te tengas que comprar otro es, sin duda, lo que me ha salvado. Y me ha hecho preguntarme cosas como:

1.¿Cómo es posible que todo vaya a ser mi culpa? ¿Cómo hemos pasado de livin’ la vida loca a where is the love? enfocando siempre todo en nosotros?

2.¿Somos unos egoístas-narcisistas o en realidad somos unos pringados que nos hemos creído que de verdad importamos tanto como nos dicen?

EN FIN LO QUE QUIERO DECIR ES: ¿Es la mejor manera para salvar el planeta de la destrucción y la invasión zombie seguir culpabilizando a lxs que realmente, cambiando nuestros hábitos, no cambiamos mucho y dejar que lxs que realmente se llevan la tajada gorda a nuestra costa sigan livin’ la vida loca? ¿Es una conspiración pensar que quizá a estxs gurús espirituales de la vida moderna en paz con el mundo que te clavan mil pavos por pasarte energía y quitarte el estrés haciéndote cosquillas en la palma de la mano y diciéndote que todo el POWER reside en ti mismx y que TÚ puedes cambiar TU REALIDAD les estén pagando lxs Ricky Martin del faranduleo glam y que nos quieren entretener con la introspección máxima detox eco friendly para que no levantemos la cabeza y veamos que LO SIGUEN TENIENDO TODO, PAPI? ¿Por qué ponemos el listón tan alto en nosotrxs mismxs y hemos aceptado tan tranquilamente que hay personas malas en el mundo porque la vida es así y mucho peor NO VAMOS A HACER NADA CON ELLXS? No sé eh, pregunto.

Mi reflexión de gurú espiritual del reino de los que no quieren salir de la cama a todo esto no es más que si hay días en los que te sientes un capricornio más, con la espalda hecha polvo, contestando de manera condescendiente y con una más que cuestionable superioridad moral a todo el mundo… TÍA, NO TE RAYES Y EMPIEZA A PARTIR PIERNAS.

2015 perdona si te llamo Mario Casas

Mi manera de enfrentarme a la vida sigue siendo la misma

Yo sé que os pasáis el año entero esperando este post así que sé que me he estado haciendo la interesante dejándolo para el último día (no es que sea incapaz de seguir un ritmo en nada en esta vida) pero ahí va. Bueno, el 2015 en general ha estado bien, bastante redondo como pronostiqué cuando acababa el horrible 2014. No he hecho nada reseñable ni digno de merecer un Nobel, y eso está bien. Sí, amigos y amigas, no puedo decir “pues he leído los 200 libros que quería” “pues he escalado el Everest como me había prometido” “pues he hecho caca en más de 20 países diferentes”. No, nada de eso. Y es que si hay algo que he aprendido del 2015, es que hay que compaginar los sueños complicados como ganar la lotería (me niego a llamarlos imposibles) con los sueños comunes, como, por ejemplo: voy a ir al trabajo y no me va a amargar ni dios. Y en cuanto a sueños comunes lo he petao. Queridos desconocidos -me gusta pensar que nadie nos va a conocer nunca del todo, me gustan los secretos y me gusta descubrirlos- he llegado a la conclusión de que lo que realmente mola no es ponerse objetivos chachis, en plan “me iré a un bolo de Ylenia a gritarle que la amo” si no ver lo que no nos ha gustado del día/semana/mes/año anterior y simplemente coexistir. Prescindir de las batallas imposibles, dejarlas en el cajón a la espera de ser más fuertes y guardar fuerzas para las batallas que sí podemos ganar (esto lo he aprendido jugando al Risk). Abrazar el caos como forma de vida y sí, practicar el no hacer la mayoría de las veces también es una forma de hacer, de situarse, de razonar una estrategia para destruirlos a todos cuando menos se lo esperen (esto es más mi táctica de sándwich de la muerte en el parchís).

ABRAZAR EL CAOS

ABRAZAR EL CAOS

Lo que quiero decir es que en esta época en la que todo el mundo está constantemente compartiendo lo que hace como si fuera un hito en la historia del ser humano moderno no tienes por qué sentirte mal por no estar marcando una diferencia en ningún sitio. Probablemente lo estés haciendo en la mente de alguien. Disimula, dale al postureo, adáptate a la normalidad para que no sospechen de tus verdaderas intenciones (incluso si tus intenciones son psicópatas / Dexter te amo) Lo que me llevo de estos 2000 es que las mejores situaciones aparecen de la nada, cuando menos te lo esperas y sobre todo cuando no puedes compartirlo en ningún sitio porque eso sería abrirse demasiados frentes. Aléjate de todo lo que no te interesa, acércate a ti pero no hagas de ti mismo un personaje. Y si eres tía escucha tu yo interior en los días de regla, en serio, si algo me llevo DE VERDAD del 2015 es el rollito trascendente que le he dado a mi menstruación. He descubierto que la mayoría de las veces “utilizaba esos días” para decir lo que realmente pensaba y cómo lo pensaba sin sentirme culpable porque tenía una coartada: LA REGLA. Pues no, tronca, que sepas que la regla es una revelación, un simulacro de muerte en el que por fin viendo la luz al final del túnel te enfrentas a lo que no te mola y vas y lo sueltas. La putada es que luego tienes que volver a ver la luz normal, la mayoría de las veces la luz de tu móvil y convivir con lo que has dicho. PERO ESTÁ BIEN ESA PERCEPCIÓN, SABER QUE ESO ES LO QUE REALMENTE PIENSAS, PROCESARLO Y DECIRLO. ESTÁ BIEN NO SENTIRSE MAL POR DECIR BURRADAS TAMBIÉN EH.

Todo en su justa medida. Sienta bien decir que no te la gana. Es fabuloso ser testigo de una guerra inminente y ver que sí, que mucho bribribri y mucho era del cambio pero que luego NADA ES NUNCA PARA TANTO. Y no pasa nada si para sobrellevarlo QUIERES BAILAR REGGAETON. Es perfecto tener esa conciencia de tu entorno porque eso te permite respirar sin miedo a quedarte sin aire, sonreír sin miedo a que alguien te consuma el alma a base de males de ojo e invocar a los mil demonios sin pensar que quizá es inapropiado. Ha estado bien este 2015 porque en ningún momento le pedí nada, ni le hice firmar un contrato, no tuvo que satisfacer ninguna expectativa, dejé que se desarrollara conforme quisiera y compartí  con él mis visiones, lo que no me parecía bien y por dónde prefería ir yo. Me fue bien con el 2015 porque le di la libertad de expresarse, llevándome pequeñas pero muy gratas sorpresas y en serio, deberíais probarlo.

2016 y yo en una imagen