La que la caga siempre eres tú, beibi

Ser Capricornio es una dura carga, pero tiene sus cosas buenas. Ésta es la conclusión que saco basándome en grandes estudios como el Horóscopo Negro, los tuits de Esperanza Gracia y mi puta vida, básicamente.

¯\_(ツ)_/¯

La sensación de no estar nunca a la altura de las expectativas, de querer hacerlo bien porque eso hará que merezcas que alguien te quiera (recuerda que te quieren por lo que haces, no por lo que eres, te lo llevan diciendo toda la vida) y quién sabe quizás ese alguien hasta quiera compartir contigo más tiempo del que compartiría con su perro (no os lo vais a creer pero hay gente que hace eso), la obsesión por tener unos principios férreos por los que nada ni nadie pueden pasar por encima y defenderlos aun sabiendo que el resultado va a ser que sigas viviendo en esa pocilga de soledad y frustración pusilánime para el resto de los días, la necesidad de controlar la seguridad y el bienestar de toda la gente que quieres porque así es como crees que deberían comportarse contigo y sí, también meterles unos niveles de exigencia altísimos pero siempre un poco más bajos de los que te pones a ti mismx, sí, todo eso, es ser un Capricornio (o ser cualquier desgraciadx que ha nacido en los últimos 30-40 años).

12651364_1571996179792849_2263953222526218415_nMi experiencia en LA VIDA S.L. siempre ha sido estar un poco en la parra, bajando de vez en cuando a la realidad para pasármelo bien o porque no me quedaba otra pero luego volviendo deprisa a ese lugar tan confortable que es mi mundo. Sin embargo, la realidad no hace más que recordarme que tome conciencia, y cuando me echa en cara eso, también indirectamente (o muchas veces me lo escupe en la cara sin un atisbo de sensibilidad) me está pidiendo que me sienta culpable por esa situación.

LOVE’S THE FUNERAL OF HEARTS AND AN ODE FOR CRUELTY

Si no defiendes a saco esto el mundo arderá en llamas y toda la culpa la habrás tenido tú, humana egoísta hacedoradeselfisincansable. Así es como yo, que deseo ser buena persona siguiendo el manual de la vida que me fue insertado en el cerebro junto con mis demás coetáneos, acabo sintiéndome mal por absolutamente todo lo que hago. Porque contamino, porque no pienso lo suficiente en los animales, porque contribuyo a que se siga explotando a niños, porque gasto el dinero en cosas innecesarias cuando otros pasan hambre, porque gasto agua, porque… YO, YO, YO, YO.

Puedo asegurar que hubo un tiempo en que realmente me lo creí. Que absolutamente todo lo malo que pasaba en el mundo era mi culpa. Que siempre un porcentaje proporcional del impacto de mi huella en el planeta iba a estar ahí, contribuyendo a la maldad. Lo bueno que tenemos los Capricornios como yo, es que cuando la movida se pone grande directamente nos vamos a nuestro mundo a meditar, a estudiar la jugada, mente fría, Risk y alguna que otra cerveza.

Un ejemplar de capricornio en su mundo arreglando su mierda

No todos tenemos la posibilidad de escaparnos, a algunxs la mala conciencia nos persigue en sueños y nos empuja a pasar un tiempo en el baño pensando qué pudo ser lo que comiste ayer para que hoy estés así. Alejarse de la realidad para observarla con la perspectiva suficiente como para que no vomites en tu móvil y te tengas que comprar otro es, sin duda, lo que me ha salvado. Y me ha hecho preguntarme cosas como:

1.¿Cómo es posible que todo vaya a ser mi culpa? ¿Cómo hemos pasado de livin’ la vida loca a where is the love? enfocando siempre todo en nosotros?

2.¿Somos unos egoístas-narcisistas o en realidad somos unos pringados que nos hemos creído que de verdad importamos tanto como nos dicen?

EN FIN LO QUE QUIERO DECIR ES: ¿Es la mejor manera para salvar el planeta de la destrucción y la invasión zombie seguir culpabilizando a lxs que realmente, cambiando nuestros hábitos, no cambiamos mucho y dejar que lxs que realmente se llevan la tajada gorda a nuestra costa sigan livin’ la vida loca? ¿Es una conspiración pensar que quizá a estxs gurús espirituales de la vida moderna en paz con el mundo que te clavan mil pavos por pasarte energía y quitarte el estrés haciéndote cosquillas en la palma de la mano y diciéndote que todo el POWER reside en ti mismx y que TÚ puedes cambiar TU REALIDAD les estén pagando lxs Ricky Martin del faranduleo glam y que nos quieren entretener con la introspección máxima detox eco friendly para que no levantemos la cabeza y veamos que LO SIGUEN TENIENDO TODO, PAPI? ¿Por qué ponemos el listón tan alto en nosotrxs mismxs y hemos aceptado tan tranquilamente que hay personas malas en el mundo porque la vida es así y mucho peor NO VAMOS A HACER NADA CON ELLXS? No sé eh, pregunto.

Mi reflexión de gurú espiritual del reino de los que no quieren salir de la cama a todo esto no es más que si hay días en los que te sientes un capricornio más, con la espalda hecha polvo, contestando de manera condescendiente y con una más que cuestionable superioridad moral a todo el mundo… TÍA, NO TE RAYES Y EMPIEZA A PARTIR PIERNAS.

2015 perdona si te llamo Mario Casas

Mi manera de enfrentarme a la vida sigue siendo la misma

Yo sé que os pasáis el año entero esperando este post así que sé que me he estado haciendo la interesante dejándolo para el último día (no es que sea incapaz de seguir un ritmo en nada en esta vida) pero ahí va. Bueno, el 2015 en general ha estado bien, bastante redondo como pronostiqué cuando acababa el horrible 2014. No he hecho nada reseñable ni digno de merecer un Nobel, y eso está bien. Sí, amigos y amigas, no puedo decir “pues he leído los 200 libros que quería” “pues he escalado el Everest como me había prometido” “pues he hecho caca en más de 20 países diferentes”. No, nada de eso. Y es que si hay algo que he aprendido del 2015, es que hay que compaginar los sueños complicados como ganar la lotería (me niego a llamarlos imposibles) con los sueños comunes, como, por ejemplo: voy a ir al trabajo y no me va a amargar ni dios. Y en cuanto a sueños comunes lo he petao. Queridos desconocidos -me gusta pensar que nadie nos va a conocer nunca del todo, me gustan los secretos y me gusta descubrirlos- he llegado a la conclusión de que lo que realmente mola no es ponerse objetivos chachis, en plan “me iré a un bolo de Ylenia a gritarle que la amo” si no ver lo que no nos ha gustado del día/semana/mes/año anterior y simplemente coexistir. Prescindir de las batallas imposibles, dejarlas en el cajón a la espera de ser más fuertes y guardar fuerzas para las batallas que sí podemos ganar (esto lo he aprendido jugando al Risk). Abrazar el caos como forma de vida y sí, practicar el no hacer la mayoría de las veces también es una forma de hacer, de situarse, de razonar una estrategia para destruirlos a todos cuando menos se lo esperen (esto es más mi táctica de sándwich de la muerte en el parchís).

ABRAZAR EL CAOS

ABRAZAR EL CAOS

Lo que quiero decir es que en esta época en la que todo el mundo está constantemente compartiendo lo que hace como si fuera un hito en la historia del ser humano moderno no tienes por qué sentirte mal por no estar marcando una diferencia en ningún sitio. Probablemente lo estés haciendo en la mente de alguien. Disimula, dale al postureo, adáptate a la normalidad para que no sospechen de tus verdaderas intenciones (incluso si tus intenciones son psicópatas / Dexter te amo) Lo que me llevo de estos 2000 es que las mejores situaciones aparecen de la nada, cuando menos te lo esperas y sobre todo cuando no puedes compartirlo en ningún sitio porque eso sería abrirse demasiados frentes. Aléjate de todo lo que no te interesa, acércate a ti pero no hagas de ti mismo un personaje. Y si eres tía escucha tu yo interior en los días de regla, en serio, si algo me llevo DE VERDAD del 2015 es el rollito trascendente que le he dado a mi menstruación. He descubierto que la mayoría de las veces “utilizaba esos días” para decir lo que realmente pensaba y cómo lo pensaba sin sentirme culpable porque tenía una coartada: LA REGLA. Pues no, tronca, que sepas que la regla es una revelación, un simulacro de muerte en el que por fin viendo la luz al final del túnel te enfrentas a lo que no te mola y vas y lo sueltas. La putada es que luego tienes que volver a ver la luz normal, la mayoría de las veces la luz de tu móvil y convivir con lo que has dicho. PERO ESTÁ BIEN ESA PERCEPCIÓN, SABER QUE ESO ES LO QUE REALMENTE PIENSAS, PROCESARLO Y DECIRLO. ESTÁ BIEN NO SENTIRSE MAL POR DECIR BURRADAS TAMBIÉN EH.

Todo en su justa medida. Sienta bien decir que no te la gana. Es fabuloso ser testigo de una guerra inminente y ver que sí, que mucho bribribri y mucho era del cambio pero que luego NADA ES NUNCA PARA TANTO. Y no pasa nada si para sobrellevarlo QUIERES BAILAR REGGAETON. Es perfecto tener esa conciencia de tu entorno porque eso te permite respirar sin miedo a quedarte sin aire, sonreír sin miedo a que alguien te consuma el alma a base de males de ojo e invocar a los mil demonios sin pensar que quizá es inapropiado. Ha estado bien este 2015 porque en ningún momento le pedí nada, ni le hice firmar un contrato, no tuvo que satisfacer ninguna expectativa, dejé que se desarrollara conforme quisiera y compartí  con él mis visiones, lo que no me parecía bien y por dónde prefería ir yo. Me fue bien con el 2015 porque le di la libertad de expresarse, llevándome pequeñas pero muy gratas sorpresas y en serio, deberíais probarlo.

2016 y yo en una imagen

Harta de ti

Siempre me ha dado bastante pereza eso de que una persona ponga su cara para algo, a no ser que fuera en un anuncio de los que hacía antes Pepsi: Generation Next con las Spice Girls o éste (mi anuncio favorito por encima de todo) en el que contamos con Queen B, Britney Spears y Pink haciendo de super gladiadoras que pasan de pegarse entre ellas ❤ (ah, bueno, y Enrique Panoli Iglesias).

Perdón, llevo 15 minutos viendo el anuncio en bucle y ya se me ha olvidado de lo que venía a quejarme… AH, SÍ.
Bueno, que los anuncios en general me han dado mucha pereza, sobre todo los de bancos, grandes magnates, etc. Aún así, los he “respetado” porque 1) están muy encasillados en esa esfera que les resta credibilidad por el hecho de “me están pagando por decir esto, igual te lo estoy poniendo bonito” y 2) me tienen que vender algo, acepto que tenga que venir una chica del futuro a venderme una lejía porque ya no saben qué hacer para que los mire.

Sin embargo, conforme hemos ido evolucionando y creciendo a lo largo de estos años (menos mis tetas a pesar de que comí muchísima molla de pan) hemos ido aceptando hacerle los anuncios a las empresas así, sin más. Si antes el dedo apuntaba a los demás, a lo que hacían o dejaban de hacer, ahora hemos desviado esa dirección hacia nosotros mismos, con todo lo que conlleva. Podréis decir “oh, qué bien, el métete en tus asuntos por fin es real” pero no, es que la movida es que todo lo malo que decíamos de los demás ahora lo dirigimos a nosotros mismos. ¿Y eso qué ha supuesto? Tener que estar a la altura, demostrar que somos buena gente (y leer mucha psicología positiva para superar el trauma de salir de la cama), que nos importan muchas cosas relevantes, que sentimos y padecemos, crear, con ayuda de las redes sociales, una marca personal. En vez de esforzarnos en ser humanos simplemente enfocamos todos nuestros esfuerzos en DEMOSTRAR que lo somos. Y a las empresas eso les encanta. Así, si Ausonia quiere luchar contra el cáncer y recaudar pasta, en vez de ponerla ellos y callarse la boca -o publicar una nota de prensa-, van a crear una movida para que te pongas un lazo rosa en facebook en tu foto de perfil. ASÍ TODO EL MUNDO SABRÁ QUE AUSONIA ES MUY PERSONA Y TIENE SENTIMIENTOS. PERO TÚ TAMBIÉN. ¿Cómo vas a estar en contra de eso? Si estoy en contra de algo o quiero que algo cambie, ¿cómo voy a ponerme a reunir gente para intentar solucionarlo o meter presión para que los que pueden lo arreglen? Eso lleva mucho tiempo, mejor me hago una foto con un papelito en el que ponga #bringbackourgirls que además lo ha hecho gente muy famosa y seguro que me llevo algún retuit y me cae algún que otro follow y si alguna empresa quiere contratarme verá que soy super buena gente. Lo mismo pasa con el Ice Bucket Challenge (aunque aquí no haya -creo- empresas de por medio, la idea es la misma, ¿cómo te vas a negar a hacer algo divertido para ayudar a que una enfermedad rara sea visible? lo de exigir a tus gobernantes que aporten más pasta ya si eso otro día que he quedao). Los filtros de banderas en facebook. O “despéinate contra el sida” ellos consiguen que se hable de ellos prácticamente gratis y encima no tienen que poner un duro de su bolsillo y tú puedes hacerte una foto cute y demostrar que te importan las causas justas. MAXICOMBO.

Utilizar la movida de la guerra para darte visibilidad :_) #pojjclaroquesepuede
https://twitter.com/errejoners/status/669564839044493312

Todo esto además potencia el afán esquizofrénico de tener que opinar sobre cualquier cosa, de dejar todo lo que estás haciendo porque joder, ERES BUENA GENTE Y TIENES SENSIBILIDAD pero es que en serio, está guay, decid lo que pensáis, yo también soy una bocachancla máxima (aunque estoy intentando mejorar) pero muchas veces no es necesario y otras tantas ni siquiera tenéis una opinión sólida y si no sabes qué decir de verdad, casi siempre callarse es la mejor opción. (Y este es mi lema vital) NO TENGO NI PUTA IDEA, hay que decirlo más. De lo de aparentar algo que no eres Ylenia (la reina del mundo) sabe un rato:

Finalmente, puedo aceptar que necesitéis opinar. Puedo aceptar que tengáis que decir que las cosas no son justas (yo lo hago constantemente) pero al menos, no le hagáis el juego a las empresas. No trabajéis gratis. Porque sí, cuando estáis poniendo esa foto etiquetando a esa empresa o ese hashtag potenciado por esa empresa, les estáis prestando vuestro careto para que ellos sigan ganando pasta. A vuestra costa. Y la pobre Kate Moss en casa muriéndose de hambre (a ver para los tolis, que esto último es bromi). Estáis TRABAJANDO PARA ELLOS. Sin daros cuenta. Y GRATIS.