Arthur & The Writers

What the hell, soy más inconstante que Mariano Nipho. “Siempre dejas todo a medias”, me dijeron una vez. O quizá fueron dos. El contexto lo dejo a la elección del lector. Estoy con 5 escasas horas de sueño en el cuerpo, escuchando System of a Down para no dormire, pero da igual, porque a lo que he venido es a utilizar Contra todo pronóstico smells like little shit para dejar constancia de lo que molan Arthur & The Writers. Y si no los escucho ahora, es porque son un beso de buenas noches en mi preciosa mejilla ruborizada y tengo mucho sueño, si no, lo haría.

Arthur & The WritersEl miércoles, por razones extraordinarias, me encontré con dos entradas para ir a verlos en la sala Sol de Madrid. Y yo me dije: ¡nena!, muy Ariel Rotizada, esto habrá que aprovecharlo. Yo no tenía ni idea de Arthur, me dijeron no sé qué de un Niño y una Pistola. Yo escuché las canciones más escuchadas de Spotify, y me sonaron a Beatlemaníac. Acto seguido me hice un café con una taza de los Beatles El País, creo que fue la de Rubber Soul, mi favorita.

Al grano, llegamos, no había demasiada gente, mejor, porque no quería esforzarme en esquivar gente más alta que yo. “Unos chicos muy majos,” pensé, cuando los vi salir. Cuadros y barbas, eso era todo lo que veía. Bien, los cuadros siempre tienen algo bueno, las barbas a veces engañan, pero los cuadros nunca fallan. Entonces, empezaron con su canción She was so, y yo dije: OMFG, i like it!.

El cantante lo hacía bien, en un inglés con un acento muy conseguido, tanto, que yo no lo entendía, pero los estribillos iban bien. Entre risas confesó que estaba nerviosete, y yo me dije para mi que ese era el hijo que nunca había tenido. Siguió tocando, y se miraban entre ellos muy sonrientes, había conexión, eran adorables, lo digo en serio.

Su música no es para ponérsela para darlo todo antes de salir de parranda, si no más bien para momentos de cena tranquila un viernes por la noche cuando quieres bajarte del mundo, para cuando estás escribiendo en la Moleskine, quizá para cuando estás tumbado en la cama pensando en por qué ese maldito motherfucker no te llama. Sí, una sensación de life is beautiful a pesar de todo, sin llegar a ser buenrrollistas utópicos.

Y siguiendo con el concierto, yo estaba mal de la espalda, pero todo lo que vino después me gustó. Les acompañó Charlie (^^) Bautista, y un tal Moncho, excomponente del grupo, que cuando tocó el banjo, se produjo un ambiente muy mágico, era bonito. Apuesto a que todos estaban sonriendo, pero tampoco me puse a mirar. Había dos kinkis que me hacían mucha gracia. Espero que no estén leyendo esto, o empiezo a temer por mi vida.

El concierto se me hizo corto, pero agradable, muy agradable. Recomiendo que les dediquéis un rato, almenos para Can’t touch the sun, She was so y So it was raining. Muy preciosas.

Nada más por hoy, no sé cuando volveré a actualizar, esto no se llama “Contra todo pronóstico” porque sí. No es azarístico ni probabilístico. Aquí hay INTENCIÓN, beibe.

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2 comentarios en “Arthur & The Writers

  1. Muy bonita la entrada. Yo también me pasé el concierto pensando ¿Qué pintan aquí esos dos kinkis?

    Gracias por el comentario y por pasarte por La Sonotheque.

    Saludos!

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