Pues chica, yo sí veo OT

Y sí lloré, Aitana, sí lloré

Son las 10.30 de la mañana, y todavía estoy perdiendo el tiempo en twitter. Cotilleando. Bueno, básicamente leyéndome los hashtags de Operación Triunfo. Porque sí, lo bueno de ver lo que ve todo el mundo es ver como todo el mundo lo comenta y comparte su ingenio. ¿Os acordáis de cuando me miraba cosas mazo políticas y estaba todo el día de mala leche? Parece que el 2011 fue hace mil años. Concretamente, yo empecé a ver Operación Triunfo por este vídeo de Amaia:

El mainstream vs. los pedantes

Y esto ya es la norma: hemos pasado de consumir entretenimiento (no encontraba otra manera de ponerlo así, un poco cultureta) y contarlo al día siguiente en cualquier lugar en el que nos encontremos con más de 3 personas a ir comentándolo simultáneamente ya sea en grupos de whatsapp o en twitter. Pues chica, bienvenido sea. Así nos lo pasamos un poco bien todos. Y hacemos memes. Y luego pa la cama a las 2 de la mañana con todo el pelotazo que no hay quien se duerma. Y tú porque eres culturalmente superior ahí, estirando de mala manera la lectura del ensayo político de tu mejor amigo del twitter en epub hasta el hastío más supremo.

¿Y dónde está el drama de ver Operación Triunfo?

Pues que a mí me hace mucha gracia, como ahora todo depende de lo que nosotros opinamos pese a ser una fantasía ya que no son más que respuestas a estímulos externos. Me hace gracia como le hacemos el trabajo a los medios digitales que tan sólo tienen que compartir nuestras tonterías (a veces sin citarlas) y cómo algunos agentes del cambio se suman a la euforia colectiva para conseguir un par de likes más. EL CONCEPTO DEL REFRITISMO. Cómo todo caduca en un par de horas. Y no es que me moleste, no creo que sea “molestia” la palabra. Ni me pondré a decir AH, SI UTILIZÁSEMOS TODO ESTE TINGLADO PARA COSAS QUE DE VERDAD IMPORTAN COMO ACABAR CON EL HAMBRE EN EL MUNDO porque no, amiga, lo cortés no quita lo valiente, y de valientes está lleno el cementerio, que el que regalaba hace años que murió y que a caballo regalado no le mires los dientes.

Lo que quiero decir, es que el problema no somos nosotros: el problema son los que ganan dinero a nuestra costa. Como siempre.

Los valores individualistas

Leía esta mañana un artículo -extenso es poco- donde se venía a decir que la izquierda no debería sumarse al fenómeno OT porque transmite valores que van en contra de lo que defiende la izquierda: el luchar por un único lugar de ganador, el individualismo, algo así como el american dream, blabla. Pues sí. Mira. Con una historia de hombre hecho a sí mismo Berlusconi todavía es muy amado por un montón de italianos y marcó tendencia, de ahí -> Trump. Pero me da bastante rabia que los sueños y aspiraciones de la gente sean un monopolio de la derecha, también te lo digo.

Y no diré que no, que está claro que a base de Operación Triunfo no acabaremos con el capitalismo, que el formato sólo permite un ganador y que puede que le haga un flaco favor a la música en algunos aspectos. De hecho, cuando se habla de esto, siempre me acuerdo de esta reflexión que hizo Dave Grohl:

Dave Grohl y los talent shows

A Dave Grohl hay que quererle hasta que se demuestre lo contrario, pero también habrá que decirle que NADIE se levanta y dice “voy a presentarme a este talent show” sin preparación, sin ensayar, sin cultivar su talento, sin haber comprobado por sus propios medios que exponerse a esa situación no le va a dejar en un tremendo riesgo de ridículo viral máximo. Al menos no a la mayoría.

El verdadero problema

Considero que el problema no está en que estos programas promuevan que “los sueños se cumplan” a costa de esforzarse, aunque sea de manera individual o colectiva. El conflicto proviene cuando ponen en relieve la extrema dificultad que supone querer que los sueños de uno se cumplan por vías ordinarias. Porque sí, amigas, salir en prime time cantando Shake it out con 19 años es imposible si no es a través de un talent show. ¿Y por qué es imposible? PORQUE TRABAJAMOS PARA SOBREVIVIR Y YA NO TENEMOS TIEMPO PARA NADA MÁS. (Lo iba a llevar por aquí y lo sabes). Basamos prácticamente todas nuestras decisiones diarias, por mínimas que sean, en función de si nos hace más o menos empleables, y básicamente, si dicha decisión nos permite pagar con más o menos facilidad el alquiler. Para mí no es de extrañar que la mayoría de los chavales que están hoy en la Academia sean extremadamente jóvenes, que toquen varios instrumentos y que tengan tantas inquietudes: yo también las tenía cuando vivía bajo el techo de mis progenitores.

Quizá sea ese el conflicto que debe despertarse -y espero que se avive- en el interior de los espectadores de Operación Triunfo o cualquier otro talent show, y quizá por eso es bueno que se vea: porque nos recuerda lo difícil que lo tenemos el resto. Y quizás es de esto de lo que debería hablar nuestro amadísimo Errejón. O qué.

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Un comentario en “Pues chica, yo sí veo OT

  1. Pingback: No habrá paz para los sin talento | Contra todo pronóstico

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